Fobias específicas

Las fobias suceden
en distintas formas. Una fobia específica significa un miedo a algún
objeto o situación determinada. Una fobia social es el miedo a colocarse
en una situación sumamente vergonzosa en un medio social. Por último, la
agorafobia, que frecuentemente acompaña al trastorno de pánico es el
miedo que siente la persona de encontrarse en cualquier situación que
pueda provocar un ataque de pánico o de la cual le sea difícil escapar
si éste llegara a ocurrir.
Tengo miedo de viajar en avión y por lo tanto ya no lo hago. Es una
sensación horrible la que siento cuando se cierra la puerta del avión y
me siento metido en una trampa. Mi corazón late fuertemente y sudo la
gota gorda. Si alguien comienza a hablarme me pongo tenso y me preocupo.
Cuando el avión comienza a ascender no hace otra cosa que reforzar el
miedo de que no puedo salir de ahí. Me imagino que estoy perdiendo el
control, que mi mente danza como loca, que subo por las paredes, pero
por supuesto, nunca lo hago. No me da miedo que el avión se estrelle o
que nos toque clima turbulento. Es únicamente esa sensación de estar
atrapado. Siempre que he querido cambiar de trabajo tengo que pensar
"¿va a ser necesario viajar en avión?". Por el momento solamente voy a
lugares a los que pueda ir manejando o por tren. Mis amigos siempre me
dicen que, de todas maneras, no podría salirme de un tren que va
viajando a altas velocidades así que ¿por qué los trenes no me molestan?
Yo les contesto que éste no es un miedo racional.
Muchas personas
experimentan fobias específicas, miedos intensos e irracionales a
ciertas cosas o situaciones; algunos de los más comunes son: perros,
espacios cerrados, alturas, escaleras eléctricas, túneles, manejar en
carreteras, agua, volar y heridas que produzcan sangre. Las fobias no
son únicamente miedo extremo, son miedo irracional. Usted puede esquiar
en las montañas más altas con toda facilidad pero siente pánico de subir
al 10º piso de un edificio de oficinas. Los adultos con fobias
comprenden que sus miedos son irracionales pero frecuentemente
enfrentarse a los objetos o a las situaciones que las ocasionan o
siquiera pensar en enfrentarlos, ocasiona un ataque de pánico o ansiedad
severa.
Las fobias
específicas atacan a más de una de cada diez personas. Nadie sabe
exactamente qué las ocasiona aunque parece que son hereditarias y que
son más comunes en las mujeres. Generalmente las fobias aparecen primero
en la adolescencia o en la edad adulta. Comienzan repentinamente y
tienden a ser más persistentes que las que se inician en la niñez; de
las fobias de los adultos únicamente más o menos el 20 por ciento
desaparecen solas. Cuando los niños tienen fobias específicas, por
ejemplo, miedo a los animales, esos miedos por lo general desaparecen
con el tiempo aunque pueden extenderse a la edad adulta. Nadie sabe por
qué persisten en algunas personas y desaparecen en otras.
Las personas con
fobias no sienten la necesidad de recibir tratamiento, si les es fácil
evitar lo que les causa miedo. Sin embargo, en ocasiones tendrán que
tomar decisiones importantes en su carrera o en lo personal para evitar
una situación que les produzca fobia.
Cuando las fobias
interfieren con la vida de una persona, el tratamiento puede servir de
ayuda. Un tratamiento efectivo generalmente involucra cierto tipo de
terapia de conocimiento cognoscitivo llamada insensibilización o terapia
de exposición, en la cual los pacientes se exponen gradualmente a lo que
los asusta hasta que el miedo comienza a desaparecer. Tres cuartas
partes de pacientes se benefician grandemente con este tratamiento. Los
ejercicios de relajamiento y respiración también contribuyen a reducir
los síntomas de ansiedad.
No existe hasta
ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos, para fobias
específicas, pero en ocasiones ciertas medicinas pueden recetarse para
ayudar a reducir los síntomas de ansiedad antes de que la persona se
enfrente a una situación de fobia.
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