Dr.Romeu y Asociadas · Blog · Psicología : Aprender a decir que no: Ser asertivo para sentirme mejor
asertividad

Tantas veces hemos hablado en nuestros artículos de esta dificultad que tienen muchas personas para decir no. Simple y llanamente se traduce en una falta de asertividad, es decir, dificultad para saber cuáles son vuestros derechos como seres humanos y defenderlos sin atacar los derechos de los demás. Lo que sucede al final es que no decís o hacéis aquello que realmente queréis y después os sentís mal por ello.

Asertividad. Aprender a decir no

Para saber si estáis entre estas personas poco asertivas, mirad los siguientes ejemplos:

¿Cuántos de vosotros os habéis encontrado en alguna de las siguientes situaciones?

  • Un amigo os pide dinero y se lo dais cuando en verdad no queríais.
  • El grupo de amigos ha quedado para ir a cenar y a vosotros no os apetece pero decís que sí para no enfadar a los demás.
  • Vuestro jefe os pide más trabajo del que podéis abarcar pero por miedo al despido, lo aceptáis y hacéis más horas de las que os tocan.
  • Alguien se está metiendo con vosotros de forma regular y no sabéis qué hacer para que pare de hacerlo.
  • En un restaurante os traen un plato que no os gusta pero por vergüenza no pedís que os lo cambien.
  • En la cola del supermercado se os cuela alguien pero para evitar la discusión no decís nada.
  • En el grupo de amigos alguien se ríe de vosotros y, aunque os sentís ofendidos, soltáis una risita para no crear conflictos.

Como podéis observar, las situaciones pueden ser infinitas, pero seguro que muchos de los que leáis este artículo os reconoceréis en alguno de estos ejemplos.

Algunas causas de la falta de asertividad

  • Desconocimiento: Para poder ser asertivo es importante tener claro cuáles son los derechos de uno. Aunque muchos de estos derechos parecen obvios, en realidad muchas personas los desconocen o no saben llevarlos a la práctica. Algunos de ellos son: tengo derecho a decir que no, a equivocarme, a no sentirme culpable, a cambiar de opinión, a preguntar cuando no entiendo algo, a decir lo que pienso, a pedir ayuda o a no seguir consejos.
  • Autoestima baja: Algunas personas que se valoran negativamente creen no merecer dichos derechos. Hay otras que, por su falta de amor propio, quieren gustar a toda costa a los demás y están dispuestos a renunciar a sus derechos para no sentirse rechazados.
  • Conflictos internos: Muchas veces en terapia, una vez hemos trabajado los derechos asertivos, observo cómo el paciente continúa sin llevarlos a cabo aunque, aparentemente dice entenderlos racionalmente. Frases como estas se repiten una y otra vez: “En mi casa me han educado para ayudar a la gente y cuando no lo hago siento que soy mala persona”, “Si cuando me equivoco no me siento culpable es como si no me importara mi error”, “Quejarse cuando uno recibe un trato injusto es de mala educación”.

Técnicas asertivas básicas

  • Centrar el tema: Es importante que si alguien nos está atacando injustamente, concretemos sobre las agresiones recibidas: Si te dicen que eres un inútil rápidamente debes responder “¿Y porque dices exactamente que soy un inútil?, de esta manera evitamos la demagogia.
  • Coincidir en lo que es cierto: Si te dicen que eres un inútil porque te equivocaste en una ocasión concreta (situación a la que habremos llegado al centrar el tema), diremos “Tienes razón, me equivoqué ese día…”.
  • Yo pienso, tú piensas: Hay muy pocas verdades universales, la mayoría de las cosas son cuestión de opinión, por lo tanto continuamos la frase anterior “…pero por este motivo yo no pienso que sea un inútil”.
  • Disco rayado: Nunca debemos entrar en el juego, lo mejor es que repitáis una y otra vez vuestra opinión y no os mováis de aquí: “Entiendo lo que dices, pero lo veo de otra manera… De acuerdo, tú lo ves así y yo no… No te preocupes, respeto tu opinión, aunque yo lo veo diferente…”

Aunque este texto es una breve introducción, espero que os hagáis hecho una pequeña idea de qué es la asertividad y de la importancia de conocerla y llevarla a cabo. Entre otras muchas cosas, ser asertivo os va ayudar a sentiros mejor con vosotros mismos.

Helena Romeu Llabrés Psicóloga clínica