Dr.Romeu y Asociadas · Categoría "Fracaso escolar"
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Fracaso escolar. Psicología, terapias y superación

Antes que nada es clave anotar que se habla de fracaso escolar cuando un alumno no consigue cumplir con los objetivos académicos mínimos que se han propuesto para el nivel escolar que le corresponde.

Entre las consecuencias de esta clase de situaciones se encuentra el abandono escolar, lo que supone una serie de resultados complejos para el desarrollo personal y académico del joven a futuro.

El rol del psicólogo ante el fracaso escolar

De acuerdo con el sistema que impera en la mayor parte de lugares en el mundo, las calificaciones que alcanza un alumno son las que muestran si se cosecharon buenos o malos resultados en los estudios. Por supuesto desde la óptima de la terapia o de la psiquiatría infantil se comprende que es una problemática multicausal, pero el modo en el que se opera no está del todo claro hasta la fecha.
Es allí donde el rol del psicólogo frente al fracaso escolar se vuelve clave, pues de acuerdo con su preparación profesional es un referente para tomar decisiones.

En este clase de situaciones al niño se lo considera como un ser con características especiales, en fase de evolución y en desarrollo continuo. Lo que hace un psicólogo escolar al momento de preparar un tratamiento es comprender al niño desde su unicidad y en su relación con los distintos factores o variables del ámbito escolar.

Es debido a lo anterior que la psicoterapia con niños o la psicología escolar siempre están alerta al origen y las conductas del niño para actuar con efectividad, ya que en caso de no intervenir a tiempo o del modo más pertinente, las consecuencias pueden terminar por agravarse y dificultar el modo en el que se da el desarrollo del niño en un entorno escolar que se va complejizando a medida que avanza.

Lo que comúnmente se llama “fracaso escolar” es perfectamente evitable. Un detalle: No existe el “fracaso escolar del niño”. El niño no tiene fracaso escolar. El niño sufre a consecuencia del “fracaso escolar”, pero ni lo crea ni lo difunde, ni lo provoca. El niño se limita a sufrir las consecuencias del fracaso escolar… que no es sino el fracaso de alguna acción educativa.