Seguramente, que en alguna ocasión hemos escuchado el término hiperactivo, TDAH, déficit de atención…en relación a niños cercanos o de nuestro entorno, pero realmente, ¿sabemos qué es el TDAH?

Según el DSM-5, que es el manual de sistema de clasificación de trastornos mentales más utilizado a nivel mundial y que es revisado de forma periódica de acuerdo a estudios, investigaciones y descubrimientos realizados, el TDAH es un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo que se caracteriza por inatención y/o hiperactividad e impulsividad.

En función de los resultados se podrán clasificar las siguientes presentaciones:

  • Presentación combinada: Si se cumplen el criterio de inatención y el criterio de hiperactividad-impulsividad.
  • Presentación predominante con falta de atención.
  • Presentación predominante hiperactiva/impulsiva.

En este caso, vamos a centrarnos en la inatención, en el Trastorno por Déficit de Atención (TDA).

El trastorno por déficit de atención es el trastorno psicológico más frecuente en la infancia y se caracteriza por:

– No prestar atención a los detalles o cometer errores en las tareas.

– Muestran dificultad para mantener la atención en actividades lúdicas y, a menudo, parece que no escuchen cuando se le habla directamente.

– Tienen dificultad para organizarse, evitan tareas que requieren un esfuerzo mental continuado y no siguen instrucciones ni finalizan las actividades académicas, encargos u obligaciones.

– Pierden cosas necesarias, se distraen con estímulos irrelevantes y evitan actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido.

 

Es importante tener presente que no es un estado temporal que pasa con el tiempo y no es debido al fracaso de los padres por controlar o enseñar a sus hijos.

Por ello, ante cualquier sospecha es importante consultar a un profesional para realizar un correcto diagnóstico y un tratamiento adecuado a cada paciente. Se proporcionarán pautas a los padres y asesoramiento a la escuela ya que en muchos casos presentan fracaso escolar, no por falta de capacidades del alumno, sino por falta de información a los profesores para adaptarse a las necesidades del niño, si es necesario curricularmente y, sobretodo, en pautas de actuación. Se intentará evitar la repetición escolar (abandono en cursos superiores), la sensación de fracaso y la desmotivación por parte del alumno.


Verónica Vega

Psicóloga infanto-juvenil