¿Qué es la EMT?


Es una técnica no invasiva que permite cambios eléctricos neuronales a una profundidad de 2-3 centímetros, afectando a capas internas de la corteza cerebral.

La EMT estimula el cerebro por medio de una bobina magnética mantenida fuera del cráneo que puede ser movida sobre diferentes partes de la cabeza. Los campos magnéticos, creados por la bobina, inducen corrientes eléctricas diminutas dentro del cráneo que modifican la actividad de las vías neuronales, estimulando o inhibiendo la actividad en partes del cerebro.

La estimulación magnética transcraneal [EMT], no genera dolor . Actualmente, la EMT se emplea en la neurología clínica para estudiar la percepción, atención, aprendizaje, plasticidad, lenguaje y conocimiento. Incluso ha demostrado ser una opción terapéutica y de estudio en trastornos del movimiento, epilepsia, depresión, TOC, ansiedad, trastornos del lenguaje y esquizofrenia

  • Logra mejoras de hasta un 60 por ciento en retrasos del desarrollo, como el autismo, gracias a que permite actuar mediante inducciones de electricidad en las redes neuronales concretas dañadas en cada individuo.
  • En combinación con otras técnicas de rehabilitación (fisioterapia, logopedia…) acelera el tiempo de recuperación en pacientes que han sufrido AVC o traumatismos craneales. Mejora la gravedad de los tinnitus, siendo uno de los pocos tratamientos que consigue efectos positivos en este tipo de cuadros.
  • Con una adecuada deteccion de las zonas cerebrales involucradas, produce mejoría en cuadros de dolor neuropático, y en algunos casos de fibromialgia.
  • Mediante un neuronavegador de alta precisión se logra inhibir o estimular las neuronas afectadas, en función de cada enfermedad, mediante tratamiento de media hora de duración durante 10 a 20 sesiones sin requerir ingreso hospitalario.

Breve reseña histórica de la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)


La inducción electromagnética fue descrita por Michael Faraday en 1831, principio en el cual la energía eléctrica puede ser convertida en campos magnéticos, y los campos magnéticos pueden ser transformados en energía eléctrica. Se trata probablemente de la observación experimental más relevante para la estimulación magnética, iniciándose así la “era farádica” de la electromedicina. En 1846, Emil Heinrich du Bois-Reymond introdujo la bobina de inducción (induction coil) para aplicaciones médicas. Esta fue denominada la estimulación Faraday (Faraday stimulation).

Un temprano experimento de estimulación del cortex cerebral fue realizado en 1874 por el Dr. Robert Bartholow (profesor de medicina en Cincinnati). El Dr. Bartholow estimuló el cortex cerebral con corrientes farádicas y observó que se obtenían movimientos de las extremidades del lado contralateral y además el giro de la cabeza hacia ese lado.

En 1896, Jacques d’Arsonval reportó una sensación visual de luces parpadeantes en el campo visual, cuando la cabeza de un individuo era colocada en un fuerte campo magnético oscilante en el tiempo. Esto se generaba al colocar la cabeza entre dos bobinas que conducían de un suministro alterno de 110 voltios a 30 amperios. A este fenómeno lo llamó magnetofosfenos.

Actualmente se sabe que está causado por la estimulación directa de la retina. Este fue el primer experimento de estimulación magnética del sistema nervioso. Bickford & Fremming en 1965 demostraron la estimulación magnética no invasiva de nervios faciales. Polson et al. en 1982 produjeron un estimulador magnético capaz de realizar estimulación periférica y registrar el primer potencial evocado muscular.

La técnica de la estimulación magnética transcraneal llegó a la mayoría de edad en 1985, cuando Barker et al. consiguieron la estimulación magnética del córtex motor humano.

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