trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios se caracterizan por alteraciones graves de la conducta alimentaria. A parte de los conocidos trastornos de anorexia y bulimia nerviosa existen otros trastornos de la alimentación menos estudiados y menos tratados socialmente que también son incidentes en la población. En el DSM-V (Manual Diagnóstico de los trastornos mentales) se han definido los siguientes trastornos dentro de la categoría de Trastornos de la conducta alimentaria:

Qué trastornos de conducta alimentaria existen?

  • Trastorno por atracón: sobreingesta frecuente (al menos una vez a la semana durante tres meses) con falta de control (no poder parar, no controlar la cantidad, etc.), con acusados sentimientos de malestar psicológico y tres o más de los siguientes ítems:
    • Ingesta más rápida de lo normal.
    • Ingesta hasta sentirse inconfortablemente lleno.
    • Ingesta de grandes cantidades de alimento sin sentirse físicamente hambriento.
    • Ingesta en soledad por sentimientos de vergüenza asociados a la cantidad ingerida.
    • Sentimientos negativos sobre sí mismo (asco, depresión, culpa) posteriores a la ingesta.

Otros autores (Jáuregui I., 2012) lo han definido como una ingesta de gran cantidad de alimento, mayor de la que la mayoría de la gente llevaría a cabo en ese tiempo (por ejemplo en menos de dos horas) y circunstancias. Dicha ingesta no va seguida de conductas compensatorias (purgaciones o excesivo ejercicio físico) y no se trata de un episodio en el contexto de otros trastornos de la conducta alimentaria (p.e. bulimia).

  • Trastorno dismórfico muscular (Anorexia inversa): preocupación excesiva y patológica por el desarrollo de la masa muscular y pensamientos obsesivos acerca de la necesidad de ejercitarse. Estas personas dedican una cantidad de tiempo al ejercicio que entorpece su adaptación social, laboral, académica e incluso familiar. Presentan una alteración de su imagen corporal (se creen más débiles o delgados de lo que son). La mayoría son hombres de edades entre los 18 y los 25 años, y suelen presentar más conductas desadaptativas como una alimentación inadecuada o consumo de fármacos peligrosos para su salud.
  • Trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta alimentaria: Alteraciones en la alimentación o la ingesta que pueden incluir una disminución por el interés hacia la comida o por el comer en general, evitación asociada a las características sensoriales de los alimentos, preocupación creciente hacia las diversas consecuencias o desventajas de comer, y manifestaciones que pueden incluir el fracaso o la incapacidad repetida para cubrir las demandas y necesidades energéticas y nutricionales ideales relacionadas con:
    • Considerable pérdida de peso (o falta de aumento de peso o un crecimiento irregular en los niños).
    • Presencia de diferentes deficiencias nutricionales.
    • Dependencia de alimentación enteral (artificial, mediante una sonda).
    • Interferencia o perturbación en el funcionamiento psicológico adecuado.
  • Anorexia nerviosa atípica: este trastorno tiene las mismas características que la anorexia nerviosa típica pero aun habiendo una significativa pérdida de peso, éste se mantiene normal o incluso por encima de cifras de normalidad.
  • Trastorno purgativo: quien lo padece realiza conductas purgativas recurrentes para influir en el peso o forma corporal (vómitos provocados, diuréticos, otros fármacos, laxantes, todo ello sin atracones). El auto-concepto está influido por la forma corporal o el peso, o hay un intenso temor a ganar peso o convertirse en obeso.
  • Síndrome de la ingesta nocturna: episodios recurrentes de ingesta nocturna, con despertares de noche o excesivo consumo de alimentos tras la cena, con conciencia y recuerdo de la ingesta, y no es explicado por alteraciones de vigilia y sueño o por normas sociales.

Todos estos trastornos pueden ser tratados con la terapia psicológica y, a veces, con la ayuda de medicación. Todos tienen en común una baja autoestima o una autoimagen distorsionada, pensamientos obsesivos o ansiedad, y todos estos factores pueden trabajarse en terapia ayudando las personas que padecen estos problemas.

Magalí Andreu

Psicóloga