Últimamente se ha puesto en boga la técnica conocida como mindfulness, que podríamos traducir como atención plena. Sin embargo, ¿a qué nos referimos exactamente con este término? ¿Cuáles son sus potenciales beneficios? Resolver estas dudas será de gran interés.

En esencia, el mindfulness es una técnica de meditación que pretende estimular la concentración de la atención y la conciencia. Para ello, se enfoca la atención en las percepciones más inmediatas (pensamientos, emociones, sensaciones) promoviendo su aceptación. De este modo, se consigue evitar lo que se conoce como rumiación: el darles excesivas vueltas a los problemas en vez de enfocarse en buscar soluciones. Aunque el mindfulness se inspira en ancestrales técnicas budistas, se utiliza como una técnica terapéutica desprovista de contenido religioso.

Al centrarse en la atención no evaluativa (desprovista de juicio) de la experiencia presente, el mindfulness consigue disminuir el estrés en aquellas personas que puedan presentar alguna tendencia hacia la neurosis. Sucede que algunas personas somos proclives hacia una introspección excesiva, centrando nuestros pensamientos de forma repetida y constante en nuestras preocupaciones. De esta manera, nos encerramos en nosotros mismos y, paradójicamente, hacemos más difícil la búsqueda de soluciones. Las técnicas basadas en la atención plena pueden ser entonces de gran ayuda para liberar nuestra mente de esa pesada carga y encontrar alternativas.

Cómo se practica

El mindfulness se practica sentado con los ojos cerrados. Puede adoptarse la posición que se prefiera, ya sea con las piernas cruzadas sobre un cojín o sobre una silla, y siempre con la espalda recta. La atención se centra en el efecto que produce en nuestro cuerpo la acción de inspirar y exhalar, como el movimiento que realiza el abdomen o el tránsito del aire por las fosas nasales. Si se produce alguna distracción durante la realización del ejercicio, se la registra de manera no evaluativa y se vuelve a enfocar la atención en la respiración.

Al principio, es recomendable empezar con cortos períodos de aproximadamente 10 minutos de meditación al día. A medida que se adquiere práctica, resulta más sencillo mantener la atención enfocada en la respiración. Una vez que se domina la técnica, la conciencia de la respiración puede extenderse a la conciencia de pensamientos, sentimientos y acciones.

Aplicación terapéutica

Numerosos estudios han constatado que la práctica de la atención plena resulta efectiva para aliviar el dolor y mejorar el bienestar físico. Al tratarse de una técnica que nos hace conscientes de nuestras emociones y fomenta su aceptación, el mindfulness se ha introducido como técnica terapéutica en diversos trastornos emocionales. Esta forma de meditación atenúa significativamente el dolor, por lo que tiene efectos paliativos en el tratamiento de diversas enfermedades psicológicas, como los trastornos por ansiedad, depresión, estrés y en el tratamiento de la drogodependencia. En todos estos casos el mindfulness es una forma de aliviar los síntomas asociados a tales trastornos. Pero además, algunas escuelas psicoterapéuticas han aplicado métodos basados en mindfulness, en combinación con otras técnicas, con efectos preventivos para evitar recaídas en casos de depresión mayor.


Equipo Dr. Romeu y asoc.