Las fobias de impulsión son un síntoma más común de lo que la gente puede pensar, que es molesto y hacer sufrir bastante o incluso mucho al paciente que lo padece.

La descripción de una fobia de impulsión sería la siguiente:

Una fobia de impulsión es aquel pensamiento, sensación o impulso (que incluso puede visualizarse)  que tiene o siente una persona de poder realizar una acción por parte de ella misma que en el fondo no es deseada , y que muy a menudo implica hacer daño a los demás o a ella misma, o bien implica algún tipo de comportamiento no adecuado hacia los demás.

Ejemplos de fobias

Pondremos varios ejemplos prácticos para poder entener mejor este síntoma tan desagradable.

Imaginemos una mujer que se dirije a coger el metro. Cuando está esperando que llegue el metro, de repente puede reconocer el pensamiento ( totalmente absurdo ) de que ella misma podría descontrolarse y tirarse al tren, o bien incluso reconocer el pensamiento o el impulso de que podría descontrolarse y empujar a algun otro viajero y tirarlo a la vía del tren.

La clave de la fobia de impulsión está en que la persona conscientemente sabe y reconoce que no quiere realizar la acción que le pasa por la cabeza, pero tiene miedo de descontrolarse y poder realizarla.  De hecho, se puede asegurar que es muy improbable que una fobia de impulsión se convierta en un acto real.

En el fondo, esta es la mejor definición de fobia de impulsión, el miedo en si mismo a descontrolarse y realizar una acción dañida para uno mismo o para otros.  

Más fobias de impulsión comunes pueden ser el miedo a los cuchillos, por el temor a poder coger uno y usarlo con una intención dañina hacia uno mismo o hacia otros, el miedo al tren o al metro como ya hemos explicado, el miedo a las alturas, también por el temor de descontrolarnos y lanzarnos.

Las fobias de impulsión son comunes y pueden pertenecer a diferentes tipos de trastornos o bien incluso pueden ser un síntoma aislado.

En la mayoría de casos suelen pertenecer a un trastorno obsesivo compulsivo  ( TOC ), aunque también pueden ser presentes en un trastorno de ansiedad generalizada  ( TAG )  o en estados de estrés post-traumático, o también a un estado depresivo. Lo mejor es valorar cada caso en concreto.

También es común presentar las fobias de impulsión en el post-parto, y en este sentido las madres experimentan pensamientos desagradables hacia sus bebés, con miedo a perder el control sobre ellas mismas y poder  dañar a sus bebés.  Algunos ejemplos comunes pueden ser el miedo a dejar caer un bebé cuando lo sostienen en brazos, o el miedo a poder lanzarlo desde alguna altura o a hacerle daño.

Hay que valorar el malestar que produce la fobia de impulsión y plantear el tratamiento más adecuado, que suele ser un tratamiento médico .

A menudo la medicación es muy efectiva con este síntoma, y puede mejorar mucho o incluso desaparecer. Se suele tratar con fármacos que trabajen los circuitos serotoninérgicos pero  siempre hay que valorar cada caso. A menudo se complementa el tratamiento médico una vez ha mejorado el síntoma con tratamiento psicológico.

Dra. Berta Garcia de Miguel
Médico Psiquiatra.