Dr.Romeu y Asociadas · Blog · Psiquiatría : Cuadros de Ansiedad
cuadros de ansiedad

Suele definirse la ansiedad como “miedo sin saber de qué”. En principio es la emoción que aparece siempre que la persona se siente amenazada, sea real o no la amenaza. Los síntomas suelen abarcar tres categorías:

1. Tensión motora: Se caracteriza por temblor, dolor muscular, inquietud motora, fatigabilidad…

2. Hiperactividad vegetativa: disnea (muchas veces en suspiros), taquicardia,disfagia (“nudo en la garganta”), sensación de inestabilidad, sudoración,náuseas, polaquiuria…

3. Hipervigilancia: exageración de las respuestas de alerta o de alarma,sensación de que “va a pasar algo”, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, irritabilidad e hiper- reactividad…

El DSM describe tres trastornos por ansiedad en la infancia y adolescencia: el trastorno por angustia de separación, el trastorno por evitación y la ansiedad excesiva(“Overanxious disorder”). En las dos primeras, la ansiedad va ligada a situaciones concretas. En la tercera la ansiedad es flotante y/o está generalizada a situaciones diversas.

Ansiedad por separación

Es la ansiedad que siente el niño al separarse de una persona con la que se siente vinculado. Suele aparecer cuando el niño debe desplazarse, por un viaje, una excursión,o aún por ir a jugar a casa de un amigo o acudir a la escuela. También aparece cuando son los padres quienes se desplazan, por un viaje o cualquier otra causa. El trastorno de ansiedad por evitación suele incluir ideas angustiosas en forma de fantasías catastrofistas. La sensación es que algo va a ocurrir que no permitirá ver de nuevo a los seres queridos. Es frecuente que en niños/as con tal problema, la ansiedad se generalice ante otros estímulos: presencia de animales, mención de monstruos o fantasmas, presencia de desconocidos.

Los niños más pequeños suelen presentar esta ansiedad en momentos de separación real. Los más mayorcitos pueden presentar ansiedad de anticipación ante la posibilidad de que la separación vaya a producirse (cuando se habla de un viaje, por ejemplo).

Es frecuente que tales niños manifiesten gran cantidad de miedos irracionales (a estar solos, a irse a la cama con la luz apagada, etc.) y presenten trastornos del sueño o pesadillas congruentes con sus temores. Los niños mayorcitos y los adolescentes pueden ocultar la naturaleza de su ansiedad (les avergüenza reconocer que quieren estar a lado de los padres) pero la manifiestan en forma de ansiedad aparentemente inmotivada en las situaciones concretas de separación.

Los criterios del DSM-III-R para este trastorno incluyen la angustia excesiva, durante un período de al menos dos semanas, manifestada al menos por tres de los siguientes síntomas: Preocupación exagerada y persistente por los posibles daños que puedan sufrir las personas allegadas al niño, o temor de que no regresen si se van; temor a que una catástrofe provoque la separación (por ej., un secuestro, una inundación, un accidente); negación de ir a la escuela, o resistencia a ello, con el fin de permanecer más tiempo en casa junto a las personas a las que está vinculado; idem para dormir fuera de casa; idem a estar solo; pesadillas sobre temas de separación; angustia de anticipación o quejas somáticas cuando el niño prevé una separación; quejas exageradas (ej: pataletas) cuando las personas vinculadas se ausentan.

Ansiedad por evitación

Aparece este trastorno cuando el niño manifiesta excesiva evitación del contacto con personas desconocidas, por un periodo de al menos 6 meses. El trastorno interfiere las relaciones sociales con los compañeros. Se acompaña de una intensificación del contacto con personas conocidas (familia, parientes).

Los niños con tal trastorno suelen ser inseguros, tímidos, poco asertivos (es decir,sin capacidad para decir lo que realmente quieren decir o hacer lo que realmente quieren hacer). No es frecuente que la ansiedad por evitación aparezca como entidad aislada.Suele acompañar a los otros trastornos por ansiedad.

El curso puede ser crónico, continuándose en la edad adulta por signos de inmadurez,falta de asertividad, o incluso fobias sociales o trastornos de la personalidad por evitación.

Trastorno por ansiedad generalizada

Consiste en un exceso de ansiedad o preocupación injustificada, de más de seis meses de duración, y provocada por estímulos diversos o por temor anticipatorio a esos estímulos. Por ejemplo: el niño se preocupa angustiosamente por exámenes futuros, por visitas al médico, llegar tarde a las citas, cumplir sus obligaciones, tener accidentes,el qué dirán los demás, etc.

Pueden aparecer componentes somáticos de la ansiedad, trastornos del sueño y sensación de inquietud o tensión. Normalmente el trastorno se asocia a fobias concretas más específicas: fobia escolar, fobia social. También a conductas de inquietud motriz:tics, onicofagia, etc.

Los criterios diagnósticos requieren al menos cuatro de los siguientes síntomas:preocupación excesiva sobre acontecimientos futuros; idem sobre conductas del pasado;idem sobre la competencia personal en una o más áreas; síntomas somáticos; exagerada autoobservación; necesidad obsesiva de reafirmación en una gran variedad de situaciones;sentimiento de tensión e incapacidad para relajarse.

Tratamiento de la ansiedad

Es frecuente que el trastorno de ansiedad infantil se presente en niños cuyas madres también presentan trastornos por ansiedad excesiva. En estos casos es imprescindible el tratamiento familiar pues, de otra forma, los intentos de tratar al niño son desbaratados por las conductas angustiadas y angustiantes de las personas que constituyen su ambiente próximo.

Es vital que los padres no “cultiven” la ansiedad del niño, por lo que deberán ser aleccionados a evitar los beneficios secundarios que el niño puede obtener por su trastorno: atención excesiva, sobreprotección, exención de responsabilidades,compañía cuando no la necesita, etc.

Es factible el empleo de técnicas psicoterápicas para que el niño aprenda a eliminar ansiedad (por ejemplo, técnicas de relajación), o a no producirla (técnicas cognitivas). Por supuesto, cualquier escuela psicoterápica dispone de recursos para luchar contra la ansiedad del niño.

Los fármacos ansiolíticos (benzodiacepinas) debieran tener un uso muy concreto: bajar la ansiedad mientras se pone en práctica alguno de los recursos anteriormente citados. En caso contrario, el empleo del ansiolítico sin más tiene unos efectos puramente sintomáticos, que pueden remitir por completo al cesar la medicación. En nuestra experiencia el empleo de los ansiolíticos sin otras actuaciones tiene únicamente una indicación: niños de familias con muy bajo nivel cultural, que no son capaces de seguir un proceso psicoterápico de ningún tipo. En estos casos, el empleo del ansiolítico tiene la finalidad de “proteger” al niño; cuanto más tranquilo esté, menos levan a agredir (física y moralmente). En estos casos preferimos un niño consumidor habitual de benzodiacepinas, que un niño golpeado y/o inculpado a causa de su inquietud.

Conducta a seguir (Trastornos por ansiedad)

1. Compruebe que se trata realmente de un estado de ansiedad. Evalúe los criterios diagnósticos antes descritos. Efectúe diagnóstico diferencial con la depresión infantil: evalúe las afectaciones del estado de ánimo y la capacidad para disfrutar.

2. En casos leves, muy relacionados con ansiedad de la madre, etc., vale la pena intentar medidas ambientales tipo aconsejamiento.

3. En casos graves es pertinente recabar la ayuda del Servicio o Gabinete de Psiquiatría infantil. Los trastornos por ansiedad pueden hacerse crónicos e interferir con un correcto desarrollo de la personalidad.

  • David M

    Excelente artículo, muy recomendable para aquellas personas que padecen ansiedad. Gracias Dr Romeu y asociadas

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