Desarrollo evolutivo y crianza

El ser humano es el ser más dependiente de todas las especies animales. Cuando nace, posee un dispositivo puramente adaptado a la supervivencia, con necesidades predeterminadas (alimentación, sueño y cuidados). Así, en el recién nacido se le activan una serie de reflejos, como el de succión, que adecuadamente estimulado posibilitará el poder nutrirse.

Desarrollo evolutivo y crianza

En estos dos primeros años de vida, y sobre las estructuras paleocorticales preexistentes, el bebé irá desarrollando la conciencia del mundo, a través de la percepción sensorial (vista, oído, gusto, tacto, olfato) y la motricidad. Así, como los animales poseen un programa adaptativo en su código genético, los seres humanos nacen con pocas pautas de comportamiento, por lo que tiene la capacidad de aprender y adaptarse a cualquier contexto social/cultural.

El bebé (0-2 años) es un ser puro, a nivel de desarrollo como un animalito vulnerable e indefenso. Un ser dependiente del adulto que necesita de los cuidados para poder desarrollarse.

En esta fase del desarrollo, el pequeño se regula por las necesidades de supervivencia, desde él mismo y para él mismo. Es un período en el que evolutivamente, el bebé permanece centrado en sí mismo, aún no tiene la capacidad de reflexionar, ni de diferenciar entre él y los otros, entre el bien y el mal. No tiene consciencia del Yo. Actúa por necesidades de supervivencia.

El criterio indiferenciado es característico en esta etapa, lo que significa que el bebé no tiene criterio para distinguir lo que es conveniente y apropiado. En el bebé, es el adulto el elemento externo regulador, quien determinará lo que es adecuado/inadecuado, conveniente/inconveniente para el pequeño y en relación a su desarrollo de consciencia del mundo circundante.

De esta forma, sin recursos propios, el bebé permanece en un estado de dependencia, necesitado de protección y cuidado, por parte de su figura paterna/materna principal. En una primera etapa su regulación sigue ciclos naturales (biológicos) y va desarrollándose en la medida que empieza a explorar el mundo, que empieza a tomar la iniciativa en la autorregulación de las funciones de supervivencia y de satisfacción de sus propias necesidades (cuando empieza a experimentar con la comida a través de sus propias manos), convirtiéndose en ser psicológico, consciente de su organismo y de sus propias necesidades.

Los niños tan pequeños se sentirán felices y seguros, en la medida, en que primeramente sean satisfechas sus necesidades (por el adulto) y posteriormente, vayan adquiriendo la capacidad para empezarlas a satisfacer por sí mismos, en consonancia con su sociedad y cultura. Así, cada sociedad moldea las formas de satisfacción de necesidades del bebé.

En esta primera fase de desarrollo, es muy importante:

  • Que el adulto satisfaga las necesidades del pequeño
  • Que a medida, que el bebé va creciendo, vaya cogiendo consciencia de sus necesidades y pueda empezar a satisfacerlas por él mismo, con la ayuda del adulto.

En este sentido, esta fase evolutiva sirve para que el niño aprenda a satisfacer y a conectar con sus necesidades, lo que es la base de un posterior nivel de desarrollo, caracterizado por la motivación y el deseo, aspectos básicos para el bienestar del ser humano.

NECESIDADES DEL BEBÉ

Las diferentes necesidades básicas del bebé son las de: nutrición, sueño, higiene, protección y afecto. De esta forma, para un buen desarrollo del niño (los 2 primeros años de vida juegan un papel determinante para el desarrollo posterior del mismo), los padres, desde su amor incondicional hacia su pequeño, deben proporcionar al mismo aquello que el bebé precise en esta primera fase.

Si bien, a medida que el bebé va creciendo va aprendiendo a adaptarse a las costumbres de su sociedad y cultura (horas de comida, de sueño…), en esta primera fase de desarrollo no estará preparado para conocer la forma de vivir en su sociedad, por lo que es importante satisfacer sus necesidades en el momento que el bebé las reclame.

Es importante para su desarrollo posterior que sus necesidades sean atendidas en el momento que aparecen, de esta forma estamos dotándoles de lo que posteriormente se constituirá como un sentimiento de comodidad, confianza y seguridad.

En esta fase hay un elemento imprescindible, que es el vínculo que establece el bebé con el adulto principal, que en este periodo, acostumbra a ser la figura materna, que a través de la lactancia nutre de alimento y de afecto a su hijo. De esta relación vincular tan estrecha entre madre e hijo se va constituyendo el apego, que es la calidad entre la relación madre-hijo. Un vínculo o apego seguro, es la base para un buen crecimiento del niño. Le proporcionaremos este apego, respetando y atendiendo sus necesidades, haciendo que se sienta seguro y tranquilo. Siendo amorosos y responsables con sus cuidados.

MITOS QUE DEBEMOS OLVIDAR:

  • El bebé debe comer cada 3 horas
  • El bebé debe comer a unos horarios establecidos
  • El bebé debe aprender a dormir solo en la cuna
  • El bebé debe irse a dormir a una hora predeterminada
  • Si coges tanto al bebé en brazos, lo malcriarás
  • El bebé te toma el pelo
  • El bebé que pega lo hace con mala idea

Estos mitos llevados a la práctica a tan temprana edad solo perjudican el buen desarrollo del niño.

  • El niño debe comer cuando tenga hambre y hasta que ya se sienta saciado.
  • El bebé, se sentirá mucho más seguro y tranquilo si le acunamos y le acompañamos en la entrada de sus sueños.
  • El bebé se sentirá tranquilo, cuidado, protegido y seguro estando en brazos de sus padres cuando así lo necesite.
  • El bebé no tiene consciencia de hacer daño, de portarse mal. Pegar en estas edades, hacia los 2 años, forma parte del desarrollo del niño.

La expresión de cada una de esas necesidades las hará mayoritariamente, a través del llanto, por lo que los adultos deberemos probar hasta que acertemos en sus necesidades.

Para finalizar este texto que pretende servir a los padres en el proceso de crianza, para el desarrollo sano y feliz de sus hijos, acabamos con un pequeño fragmento de “Shantala. Un arte tradicional: el masaje de los niños”:

“… ¿Alimentar al niño?

Pero no solamente con leche.

Hay que tomarlo en brazos.

Hay que acariciarlo, acunarlo.

Y masajearlo.

Hay que hablar a la piel del pequeño

Hay que hablarle a su espalda

Que tiene sed y hambre

Igual que su vientre…”

Laia Oliva. Psicóloga-Psicoterapeuta.