En consulta es frecuente encontrarme con esta demanda. Son muchas las personas que acuden al psicólogo porque están preocupadas debido a que les es difícil encontrar trabajo. A veces, es cuestión de que uno no sabe qué es lo que quiere hacer exactamente. Quizás, la persona ha estudiado una carrera y no encuentra de lo suyo o simplemente, no sabe qué buscar dentro de su campo porque no conoce las diferentes opciones. Otros, están buscando cosas concretas porque más o menos están orientados en ese sentido pero no consiguen que les citen para las entrevistas. En otros casos, se consigue llegar a las entrevistas pero no les salen bien y los desestiman para el puesto.

En general, la búsqueda de trabajo es un proceso estresante que conlleva tiempo de preparación y que, si no se organiza de forma adecuada puede llegar a desquiciar al individuo que lo busca.

Qué puestos busco

Si no tenemos muy claro que es lo que queremos hacer, una buena manera de empezar es entrar en un portal de Internet dónde se ofrezca trabajo y empezar a mirar las diferentes ofertas. De esta manera, veremos qué es lo que se está ofreciendo y qué características son necesarias para cada puesto. Esto nos dará ideas de para dónde queremos tirar y si cumplimos el perfil o si necesitamos estudios o experiencia complementaria.

Siempre podemos acudir a una ETT, allí nos orientarán y nos darán pautas y consejos de qué podemos hacer.

Hay espacios específicos dónde os pueden orientar para buscar trabajo, aquí en nuestra ciudad hay Barcelona Activa que, entre otras cosas, se dedica justamente a esto.

También podéis acudir a las oficinas del INEM. Allí hay listas de ofertas de empleo y personas dedicadas a ofrecer trabajo que os podrán dar ideas y ayudaros a buscar lo más adecuado para vosotros.

Otra opción, es acudir a un psicólogo o coach especialista en estos temas. Es otra alternativa que puede ayudaros. Entre otros, os pueden realizar una batería de test para ver cuáles son vuestras capacidades y aptitudes.

El currículum

Aunque parezca obvio, es muy importante realizar un buen currículum. Es nuestra primera carta de presentación, aquello que verá en primer lugar el seleccionador de personal o el empresario y es básico que esté bien hecho. Algunas pautas sencillas para su composición:

  • Debe ser corto: Al contrario de lo que muchas personas piensan, no es necesario redactar documentos extensos. Normalmente, quien selecciona personal, tiene que mirar muchos CV al día y no le apetece tener que leer páginas y más páginas de información. Lo mejor, es que tenga una o máximo dos páginas y que sólo contenga la información más importante y relevante.
  • Debe ser claro: De manera que quien tenga que leérselo, con solo una mirada superficial pueda captar los puntos clave del candidato.
  • Debe contener información relevante al puesto que se está solicitando: A lo mejor, a lo largo de nuestra vida hemos desempeñado varios trabajos diferentes, de diversos ámbitos distintos, pero no por ello debemos incluirlos todos. Por ejemplo, si buscamos para un puesto de recepcionista, no debemos poner que hemos trabajado en un restaurante como cocinero o en la obra como paleta.
  • Lo podéis acompañar de una breve carta de presentación o de intenciones: Esto ayudará a la persona que lo lea a conectar más con vosotros y a hacerse una idea más clara de con quién está tratando. Esta información, puede ser clave para escogeros y realizar la entrevista.

En general, para su composición, siempre podéis entrar en Internet. Allí encontraréis miles de plantillas que os orientarán de qué información debe contener el CV y cómo debe ser su estructura y composición.

Dónde busco

En todas partes. En las plataformas específicas de Internet que ofrecen trabajo, en las mismas páginas de las empresas, entregando CV directamente en las oficinas de las compañías, entrando en los sitios a preguntar, a través de contactos, amigos, familiares, ETT, INEM, etc. Nunca se sabe dónde uno va encontrar trabajo, por lo que debemos considerar cualquier momento y situación como una posible oportunidad. Hagamos saber a la gente que nos rodea que queremos trabajar, preguntemos sin reparos, llamemos a todo aquel que pensemos que nos puede echar un cable. La búsqueda de trabajo debe ser un bombardeo constante de solicitudes y debemos dedicarle tiempo.

Debéis enviar cientos de CV. Quizás, al principio, no recibiremos respuesta. Pero si persistimos y no nos rendimos, al final, nuestros esfuerzos darán sus frutos.

La entrevista

La última barrera antes de llegar a nuestro objetivo. Una vez nos han citado para la entrevista debemos tener algunas cosas claras para que esta nos salga bien:

  • Sed puntuales: Lo sé, es una obviedad pero es que llegar tarde es un error imperdonable. El día antes, mirad dónde es la entrevista exactamente y calculad cuanto tiempo vais a tardar en llegar.
  • Un buen apretón de manos: Es imprescindible. Debe ser firme y decidido, sin apretar demasiado, pues indica agresividad o ansiedad, ni tampoco algo blandengue que demuestre inseguridad o miedo. Debe darse al principio y al final. Si es necesario, practicad antes con vuestra familia o amigos.
  • No crucéis brazos ni piernas: Pues denota que uno no se siente cómodo o que está a la defensiva. Da imagen de estar cerrado e incluso, que uno se siente inseguro o tenso. Si no sabéis qué hacer con las manos, coged un boli o reposadlas tranquilamente sobre vuestro regazo.
  • Utilizad el lenguaje no verbal: Cuando habléis, usad las manos para expresaros y para recalcar aquello que estáis diciendo. Da imagen de buena comunicación y confianza.
  • Contestad sólo aquello que os pregunten: Pensad que el que os está entrevistando ve a cientos de candidatos a la semana. Ponédselo fácil y no os enrolléis a menos que os lo pidan. Ser concisos en vuestras respuestas, contestando con ejemplos breves si viene a cuento.
  • Sonreíd: Evidentemente no todo el rato ni de manera exagerada, pero es importante mostrar una leve sonrisa al presentarnos y al despedirnos. Durante la entrevista, no frunzáis el ceño ni estéis demasiado serios, este tipo de gestos crean distancia y poca empatía.
  • Naturalidad y formalidad al mismo tiempo: Debéis mostraros tal y como sois, no intentéis hacer un papel, pues siempre se nota. Si intentáis fingir, pensarán que estáis ocultando algo. Aun así, no utilicéis un lenguaje demasiado coloquial ni os desmarañéis en la silla de cualquier manera. Podría parecer que el puesto no os importa o dar imagen de poca profesionalidad.
  • Espalda recta y cabeza erguida: Da imagen de confianza, actitud segura y positiva. No os apoyéis de cualquier forma en el asiento, encorvados y mal aposentados, da una apariencia de retraimiento, baja autoestima e incluso desinterés.
  • Sino sabéis algo, no digáis simplemente NO: Queda fatal. Tampoco se trata de mentir, sino de dar una respuesta que aporte soluciones a vuestras carencias. Por ejemplo, si os preguntan si sabéis utilizar el Excel, responded que lo conocéis pero que no lo domináis y que si es necesario, lo aprenderéis rápidamente pues tenéis facilidad para la informática.
  • Informaros bien sobre la empresa que os quiere contratar: El día antes, entrad en la página web y echadle un vistazo. En una entrevista queda muy bien haberse informado sobre la compañía, pero muy mal si no lo hemos hecho.
  • Mantened el contacto visual: Cuando le habléis, mirad a la cara al entrevistador. No sé por qué (quizás por nervios) hay gente que mientras le hablan va mirando para otro lado, el reloj, la ventana, la figurita, etc.
  • Realizar alguna pregunta, siempre queda bien: Muestra nuestro interés y que estamos implicados.

Si, aun así, pensáis que os está costando demasiado llevar todo este proceso sin ayuda, no dudéis en contactar con un experto. En ocasiones, los nervios, la presión, el estrés o la autoexigencia pueden hacernos malas pasadas, creándonos miedos y bloqueos. Son aspectos que se pueden trabajar y mejorar. Por lo tanto, no os desalentéis. Si le ponéis empeño, constancia y, si lo necesitáis, pedís ayuda, seguro que lo conseguiréis.


Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica