En nuestra sociedad cada vez hay más gente adepta a las nuevas tecnologías. La adicción al móvil es una de las más comunes y puede afectar tanto a grandes como a pequeños, especialmente preocupante en los adolescentes, ya que por sus características este sector de la población es especialmente vulnerable.

La adicción al móvil, cada vez más creciente, preocupa en especial a las madres y padres que,  preocupados, observan como sus hijos e hijas pasan horas y horas con este aparato. Por lo tanto, es importante tener los conocimientos necesarios para detectarla y afrontarla adecuadamente.

¿En qué consiste la adicción al móvil?

Como en cualquier otro tipo de adicción, para determinar que una persona puede ser adicta al móvil debemos fijarnos en que se cumplan los siguientes factores:

1. Necesidad compulsiva de utilizar el móvil: No se trata de que a la persona le guste usar el móvil sino de que lo necesita. El adicto siente una necesidad imperiosa de utilizarlo y si no puede hacerlo empieza a sentir desasosiego y nerviosismo.

2. Síndrome de abstinencia: Cuando el adicto intenta dejar de utilizar el móvil o no lo puede hacer por el motivo que sea, empieza a experimentar mucha ansiedad y malestar. En el momento en que vuelve a utilizar el móvil se tranquiliza y siente bienestar y calma.

3. Incremento de la conducta adictiva: El adolescente pasa cada vez más horas con el móvil. El adicto cada vez necesita consumir más pues, conforme pasa el tiempo y dedicando las mismas horas, disminuyen los beneficios que obtiene del consumo.

4. Afectación en las áreas vitales del adolescente: Debido a los elevados niveles de consumo, el adicto empieza a disminuir la implicación en otras actividades de su vida. Dedica menos tiempo a los estudios, e incluso empieza a suspender cuando antes no lo hacía. Quizás está más irritable en casa y las discusiones con los padres se incrementan debido al excesivo uso del móvil.

5. Imposibilidad de controlar: Por mucho que lo intenta, el adolescente es incapaz de controlar sus impulsos, de manera que una y otra vez acaba usando el móvil. En muchos casos, después de estos intentos por controlar el consumo y fracasar, a menudo el adicto se siente culpable.

Consecuencias de la adicción al móvil

Esta adicción tiene factores de riesgo esencialmente alarmantes como la posibilidad de que estos chicos y chicas accedan a contenidos inadecuados para su edad, que se expongan a tener contacto con personas que puedan aprovecharse de ellos, o a redes sociales dónde puedan padecer acoso por parte de terceros.

En términos de sociabilización, la adicción al móvil también puede influir de forma negativa en sus relaciones sociales, aislándolos o degradando las mismas.

En relación a otras áreas de la vida estos chicos y chicas, esta adicción puede afectar gravemente también en sus resultados académicos, en las relaciones familiares o a nivel personal y de autoestima.

Estos menores tienden a desobedecer, a traspasar los límites e incluso a mentir para poder consumir.

En general, cualquier cambio a peor en la vida de nuestros hijos e hijas es una señal de alerta que debe ser analizada cuidadosamente por parte de padres y madres para averiguar qué es lo que está pasando.

Recomendaciones y consejos

Aunque aquí no los pondré todos, os dejo algunos consejos para prever y/o afrontar una posible adicción al móvil de vuestros hijos e hijas.

Establecer vínculos afectivos adecuados: Tener una buena relación con vuestros hijos e hijas siempre es positivo y beneficioso para todos. Si ellos saben que pueden contar con vosotros para lo que sea, que les escucharéis, que no les juzgareis ni reiréis de ellos, si saben que os pueden contar cualquier cosa, en el momento en que tengan dificultades os lo dirán y vosotros podréis ayudarlos.

Enseñarles a quererse y a respetarse: Amarles incondicionalmente, felicitarles cuando hacen algo bien, fomentar su autonomía y responsabilidad ayudarán a que vuestros hijos e hijas se sientan seguros de sí mismos y a que tengan una buena autoestima, aspectos básicos para prevenir cualquier tipo de adicción.

Poner límites: Tanto si ya hay un problema como si no, debemos enseñar a poner límites a nuestros hijos e hijas. El uso del móvil también debe quedar limitado, sobre todo si detectamos que hay algún tipo de signo de alerta. Estos límites deben ser claros y concretos. Al mismo tiempo, estas normas deben ir acompañadas de consecuencias específicas, proporcionadas y relacionadas con el conflicto si se incumplen los límites y deben explicarse desde el principio.

Pedir ayuda a un profesional: Si ya lo habéis probado todo o veis que el problema se os escapa de las manos no dudéis en pedir ayuda a un psicólogo o a un psiquiatra. Estos profesionales están preparados para este tipo de situaciones y saben qué se debe hacer.

Toda dificultad tiene solución, sólo debemos saber qué hacer. Pedir ayuda y trabajar con implicación nos ayudará a resolver cualquier problema.


Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica