superar sindrome de estocolmo

Recordemos que el Síndrome de Estocolmo se describió a partir de un atraco con rehenes a un banco de esta ciudad, tras el cual los rehenes habían desarrollado una especie de identificación con sus secuestradores y en contra de los policías que les iban a rescatar. Se considera que tal curiosa reacción se produce en secuestros (o retenciones) largas, en los que las víctimas participan de su propia ansiedad y de la ansiedad de los secuestradores que se ven acorralados y temerosos de un ataque que acabe a tiros, con riesgo para todos ellos. La ansiedad se contagia, y, al fin y al cabo, son secuestrados comparten espacio y situación con los criminales; si estos no son repulsivos ni crueles con sus rehenes, estos pueden “sintonizar” con ellos.

El Síndrome de Estocolmo en personas maltratadas

Por extensión, se habla a veces de “Síndrome de Estocolmo” en víctimas de abusos o maltratos, cuando tienden a “comprender“ a sus maltratadores. En estos casos no debería haber nada que comprender. Comprender es el primer paso para perdonar y, en casos de abusos y maltratos, no hay nada que perdonar.

Desgraciadamente se confunde la bondad con el perdón. Por supuesto que cada cual puede perdonar aquello que desee, pero no hay ninguna obligación de hacerlo. Y en casos de maltrato o abuso vale la pena ser precavido. Si las víctimas incurren en la “comprensión” excesiva de su atacante, casi es como si le invitasen a seguir. En el fondo, Síndrome de Estocolmo puro y duro. ¡Cuántas mujeres maltratadas se niegan a denunciar a su abusador, incluso a decir que ellas también tienen parte de culpa por no portarse tal como él desea!

En los casos de secuestros el tratamiento es relativamente fácil. Especialmente en personas maduras y con suficiente autoestima. Si las víctimas son más débiles o inseguras, se trabajará para merorar la seguridad personal, la independencia emocional y hacerles asumir que su reacción responde a una idea errónea. Si se mezclan síntomas de estrés postraumático o posible reacción depresiva, deberá asociarse el tratamiento de esos trastornos asociados.

En el caso de personas sometidas a abusos o maltratos, es muy importante analizar las complejidades de la relación. Sentimientos conflictivos de amor y odio, de dependencia y rechazo, de atracción y repulsión… deben ser identificados, asumidos por la víctima y refutados los que sean tóxicos.