Cómo tratar la hipocondría

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV-TR, la Hipocondría se engloba dentro de los Trastornos de tipo Somatomorfo, es decir, aquellos relacionados con la presencia reiterada de síntomas somáticos que dan resultados negativos a cualquier tipo de exploración médica y que crean gran malestar y preocupación a quien los padece.

El grado de comprensión sobre la sintomatología, ya sea de tipo somática o psicológica, es habitualmente insuficiente y frustrante, tanto para el paciente como para el profesional.

Tratar la hipocondría es posible

En estos trastornos aparece a menudo un comportamiento de demanda de atención de tipo histriónico por intentar convencer a quienes rodean al paciente de sus enfermedades y dolencias.

Criterios para el diagnóstico de la Hipocondría

  1. En primer lugar, la preocupación y miedo por creer que se padece una enfermedad grave, a través de la interpretación personal de sintomatología somática.
  2. Esta preocupación continúa presente incluso después de exploraciones y explicaciones médicas adecuadas.
  3. No se trata de preocupaciones o miedos delirantes y no se limita a preocupaciones sobre el aspecto físico.
  4. Este tipo de preocupaciones causan malestar clínicamente significativo, deterioro social, laboral o de otros ámbitos vitales del paciente.
  5. La duración del trastorno es de un mínimo de 6 meses.
  6. La preocupación no se explica mejor por la presencia de trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad por separación, trastorno de angustia, trastorno de ansiedad generalizada, episodio depresivo mayor u otro trastorno somatomorfo.

Es importante especificar si hay poca conciencia de la enfermedad, es decir, que durante la mayor parte del episodio, el paciente no entiende que sus preocupaciones por padecer enfermedades son demasiado graves, excesivas o injustificadas.

¿Cuál es el tratamiento más eficaz para la hipocondría?

El tratamiento psicológico considerado más eficaz para tratar la Hipocondría es la terapia cognitivo-conductual.

Algunos ejemplos de las técnicas más utilizadas por su efectividad son:

  1. Reconstrucción cognitiva: Cambiar estructuras internas de personalidad relacionadas con la angustia y el miedo a las enfermedades que el hipocondríaco teme. Esto incluye un trabajo de aprendizaje en cuanto a la interpretación de los hechos y de constructos personales. También se puede utilizar cualquier tipo de desensibilización en relación a las situaciones temidas y evitadas para que el paciente las confronte sin miedo ni angustia.
  2. Técnicas de relajación: La hipocondría es un trastorno totalmente relacionado con la ansiedad. Este tipo de técnicas pueden ayudar al paciente a relajarse cambiando el foco de atención hacia temas menos dañinos.
  3. Indicaciones paradójicas: Se le indica al paciente hipocondríaco que se exponga a los síntomas y sensaciones que teme de manera que descubra cierta posibilidad de gestión sobre sobre estos hechos que consideraba como señales de peligro. De esta forma, puede normalizar estos miedos.
  4. Mejorar la autoestima a través de la asertividad o la eliminación de distorsiones cognitivas: La persona podrá ser más positiva y tomar mayor gestión de sus opiniones, deseos y pensamientos. Aprenderá a relacionarse de forma más adaptativa con su entorno y así mejorar su auto concepto.

Al mismo tiempo, en muchos de los casos de pacientes que sufren de Hipocondría, es recomendable iniciar un tratamiento farmacológico que ayude a reducir la depresión y/o los síntomas ansiosos.

Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica