Me cuesta dormir

Los trastornos del sueño tienen una prevalencia muy elevada, sólo en EEUU hay de 50 a 70 millones de adultos afectados por algún tipo de problema relacionado con esta dolencia.

¿Por qué me cuesta dormir?

A nivel médico, existen varias enfermedades que pueden dar como resultado un trastorno del sueño. Entre otros, padecer ansiedad o depresión puede desencadenar en alteraciones tanto en la calidad como en la cantidad de sueño.

¿Tengo un trastorno del sueño?

La persona empieza a dormir menos horas de lo habitual, le cuesta conciliar el sueño, tiene insomnio, se despierta varias veces durante la noche y no puede volver a dormirse y/o se levanta más temprano.

Al mismo tiempo, el sueño ya no es reparador, el individuo se levanta cansado incluso más que cuando se fue a dormir, desde que se despierta hasta que se activa pueden pasar varias horas, durante el día se siente adormecido y fatigado.

Como consecuencia, la persona empieza a rendir menos, se siente baja de energías, con dificultades para concentrarse o para recordar aspectos cotidianos, más irritable e irascible.

¿Un problema biológico o químico?

Si las dificultades en el sueño vienen determinadas por aspectos bioquímicos, la única solución es un tratamiento con fármacos. En los casos de ansiedad y depresión, los psiquiatras suelen recetar  antidepresivos, ansiolíticos y/o hipnóticos. Para poder determinarlo, lo más adecuado es acudir a algún especialista para que nos oriente.

Si este tipo de problemas se deben a causas de tipo psicológico, se deben analizar con profundidad y aplicar las técnicas y recursos convenientes para cada caso.

Cambiar hábitos

Un primer paso es evaluar la rutina diaria del sujeto: ¿Normalmente, a qué hora se levanta?, ¿A qué hora se va a dormir?, ¿Realiza algún tipo de ejercicio durante el día?, ¿Se están cumpliendo de 3 a 5 comidas diarias con regularidad?, ¿Se está llevando a cabo algún tipo de actividad mental como trabajar o estudiar?, ¿Hay horarios marcados y constantes?, ¿Toma bebidas con cafeína?, ¿Fuma o bebe alcohol?  Muchas veces, solamente cambiando algunos de los hábitos básicos, la persona puede reconducir y eliminar este tipo de trastornos.

Prevenir el estrés

Se debe explorar también si existen factores desencadenantes como el estrés: ¿Cuántas horas dedica a su trabajo?, ¿Qué tipo de trabajo realiza?, ¿Últimamente, ha tenido algún cambio en su vida que le esté acarreando malestar o estrés?, ¿Cuánto tiempo dedica a actividades lúdicas y de ocio? Dependiendo de la complejidad de cada caso, se deberán proponer opciones alternativas e ir evaluando la evolución y reconduciendo al sujeto para que interiorice e implante nuevas maneras y planteamientos de vida más adaptativos.

Algunas técnicas psicológicas: la hipnosis y las órdenes paradójicas

Si aun así, no se observan mejoras, se pueden aprender técnicas de relajación, meditación o hipnosis para que la persona aprenda a relajarse y así pueda conciliar más fácilmente el sueño.

En algunos casos, cuando hablamos de insomnio crónico, el no dormir se puede convertir en una fobia. La persona lleva tanto tiempo sin dormir bien que empieza a desarrollar ansiedad de anticipación, poniéndose más y más nerviosa conforme se acerca la hora de irse a la cama: “Seguro que no podré dormir”, “Mañana me despertaré cansadísimo”, “¿Y si me duermo por la mañana?”. Una de las muchas técnicas que puede utilizar el psicólogo son las indicaciones de tipo paradójico: “Cuando llegue a la noche, en lugar de intentar dormir, coja un libro y póngase a leer o vea la tele. Deje de intentar dormir por la noche y concéntrese en no conciliar el sueño”. Contra más intentamos dormir, más ansiedad tenemos y más difícil es todavía, por lo tanto, se debe dejar de intentar dormir. ¿Qué es lo peor que puede pasar, que no peguemos ojo en toda la noche y mañana estemos cansados?

Buenas noches y que tengáis dulces sueños….

Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica

Nº Col. 19543