Los procesos de divorcio pueden ser en algunos casos complejos y dificultosos de sobrellevar,  especialmente si el matrimonio que se disuelve incluye hijos comunes.

A veces, la decisión de como redistribuir el cuidado de los hijos en la nueva situación familiar puede resultar un aspecto francamente difícil de resolver y acordar.

Las custodias tras el divorcio

Por ello, a veces, la realización de un asesoramiento legal puede ayudar a saber las opciones disponibles en cada caso en concreto y sobretodo a valorar las posibilidades existentes encaminadas al objeto de velar por el bienestar del menor.

Dentro de este proceso legal del que hablamos, se puede plantear a veces la solicitud de una valoración pericial por parte de un profesional de la salud mental (siendo recomendable la combinación de las opiniones de un equipo psiquiatra-psicólogo) para poder opiniar y recomendar cual es la mejor opción viable para el bienestar del menor.

Hay que destacar que aún y en los casos en los que los procesos de divorcio se lleven con el mayor entendimiento posible entre los progenitores, en general se puede afirmar que hay un sufrimiento emocional significativo por parte de los niños implicados en la familia, y por ello es de vital importancia poder valorar por parte de un profesional experto en salud mental, y ajeno a la situación conflictiva familiar e imparcial, cual es la mejor propuesta para el cuidado de los hijos, en otras palabras,  revalorar la situación de la custodia existente.

Las valoraciones periciales de este ámbito del derecho civil consisten en la valoración del progenitor que solicita la valoración,  en valorar a los menores en cuestión de forma independiente e imparcial así como plantear la valoración del progenitor del que se solicita o ha solicitado el proceso de divorcio. También se pueden incluir coordinaciones con servicios externos implicados en la vida del menor , como la escuela u otros.

Nuestra experiencia nos exige la elaboración de documentos rigurosos, detallados y concisos que puedan garantizar una protección del bienestar del menor.Ante todo es primordial velar por el mayor bienestar posible de los menores, teniendo en cuenta tanto aspectos emocionales, como aspectos logísticos, ambientales y familiares.

Berta Garcia de Miguel

Médico psiquiatra