Las estadísticas nos informan que la solicitud de divorcios es más alta por parte de la mujer que por parte del hombre. Y un motivo significativo y común para esa petición de separación, resulta ser que la mujer aún viviendo en pareja, se siente sola.

El hombre por lo general, lo que busca en el hogar (con la pareja) es la  tranquilidad, espacio donde relajarse, desestresarse y poder librarse de los roles de “masculinidad” que le supone la sociedad, tales como el mostrarse duro, seguro consigo mismo, autónomo, decidido y resolutivo.

En cambio, la mujer por lo general, quien también busca la tranquilidad en casa con su pareja, lo que le permite sentirse segura y a gusto, es la interacción con el cónyuge. Para relajarse precisa de sentirse conectada emocionalmente con él.

Vemos pues, que existe una diferencia de género importante, en el sentido que cada uno da un significado diferente a lo que implica sentirse seguro y tranquilo en casa, con la pareja.

Cuando los miembros de la pareja llegan a casa después de una jornada intensa, pongamos por ejemplo, lo que desean es llegar a su hogar en busca de tranquilidad. Pues bien, aquí aparecen las diferencias de lo que aporta tranquilidad en ambos géneros:

 

ÉL Y SU TRANQUILIDAD EN PAREJA

Él se siente tranquilo cuando su pareja ya está en casa, le aporta seguridad saber que ella está allí, ya puede descansar: leyendo las noticias, viendo la televisión o escuchando la radio, haciendo bricolaje, excels… realizando por lo general actividades más de tipo individual.

– Acostumbra a precisar de rutinas, tiene mayor dificultad para manejar imprevistos. Las rutinas le permiten reducir el riesgo de excitación (sorpresa, susto) abrupta, forma que les cuesta más de manejar. De hecho, las investigaciones muestran que las mujeres hacen más tareas simultáneamente que los hombres. Sin embargo, también muestran que la concentración en dichas tareas, es mayor en los hombres. Así, cuando un hombre rompe su rutina pierde concentración, lo que le hace sentirse frustrado y estresado.

– Es importante que la pareja respete este modo de mayor necesidad de rutina del hombre, como también el que probablemente mantenga más tiempos silenciosos que ella.

– Mostrarle comprensión y apoyo de su necesidad de tener tiempo para él, haciendo sus propias cosas.

 

Todos estos gestos de comprensión y apoyo de cara al otro aumentan el sentimiento de conexión dentro de la pareja.

ELLA Y SU TRANQUILIDAD EN PAREJA

Ella consigue esa seguridad y tranquilidad cuando se siente conectada con él. Y ese sentimiento de conexión correlaciona de forma negativa con la forma que tiene él de relajarse y descansar.

 

CÓMO FAVORECER LA CONEXIÓN EMOCIONAL EN LA PAREJA

La conexión emocional que precisan sentir las mujeres implica el sentirse apoyadas y atendidas por su pareja, por ejemplo:

– Al llegar a casa su pareja deja de hacer sus quehaceres individuales y relajantes, para reunirse con ella

– Mostrar interés (de forma directa y explícita) por su día, por sus proyectos personales, sus anhelos y propósitos vitales

– Animarla en sus objetivos, sus pequeños y grandes retos

– Sugerir y planificar actividades conjuntas. Compartir actividades, unirse a alguno de los objetivos de ella con actitud positiva y proactiva

– Desarrollar rituales durante el tiempo en casa conjuntos: tomar el café, cocinar juntos, encargarse conjuntamente de las plantas…

– Mostrar afecto positivo: miradas de complicidad, sonrisas, risas, besos, abrazos…

– Escucharla, mostrar actitud de comprensión y apoyo (las mujeres cuando tenemos un problema y lo compartimos, lo que necesitamos es sentirnos apoyadas y comprendidas, no necesitamos que nos den soluciones o que nos corrijan).

– No confundir el sexo con la intimidad. Mostrar interés no solo en el momento concreto de la relación sexual, mostrarlo después, una vez ha terminado. Con caricias, con humor, con cariño.

-Durante la relación sexual ser proactivo, no caer en la rutina. Variar, hacer cosas nuevas y excitantes para ella.

– Con respecto a las responsabilidades domésticas y familiares: Compartirlas con la mujer, no solo en actos (poner lavadoras, pedir hora al pediatra….) sino también en asunción de responsabilidad. Eso implica o se traduce en no tener que preguntar a la mujer si hay que poner una lavadora, sino ir al cubo de la ropa sucia y si está lleno poner la lavadora por iniciativa propia. De esta forma, llevarlas a cao sin que se lo tenga que decir, preguntar o recordar.

Para finalizar, he escogido este breve vídeo realizado por Elsa Punset, que trata algunas de las diferencias entre hombres y mujeres.


Laia Oliva

Psicóloga-Psicoterapeuta