Dr.Romeu y Asociadas · Blog · Sexualidad : Disfunciones sexuales de la mujer
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Si nos ceñirmos a las relaciones con penetración vaginal, la ausencia de orgasmo en la mujer llega a alcanzar hasta el 63 % en las relaciones sexuales de pareja. La consideramos primaria si la mujer nunca ha tenido orgasmo. Sería secundaria, o situacional, en mujeres que, habiendo tenido orgasmos, sienten dificultad notable o imposibilidad para alcanzarlos en el transcurso de la relación de pareja.

La ausencia primaria de orgasmo significa que la mujer nunca ha tenido un orgasmo. Algunas mujeres ni siquiera lo han intentado. No conocen la masturbación, o bien, conociéndola, no les resulta en absoluto atractiva.

En estos casos no hay más solución que el aprendizaje mediante automasturbación. En esta situación se produce el máximo de tranquilidad, así como una total ausencia de exigencias por parte de tercera persona. Existen mujeres que, aún así, no son capaces de relajarse lo suficiente como para llegar al orgasmo. En estos casos se recomienda el empleo de un vibrador. Las mujeres son aleccionadas a comprar un vibrador (los hay en los grandes almacenes, en la sección de cosmética, como “aparatos de masaje corporal”) y a colocarlo apretando el clítoris (no introduciéndolo en la vagina). El tiempo será más o menos largo, pero a la larga provocará el orgasmo. Las primeras veces puede ser necesario un tiempo muy largo, de más de 45 minutos. Más adelante irá disminuyendo.

De todas formas, es necesario insistir en la resolución de los temores inconscientes, mediante la pertinente psicoterapia en los casos en que ello sea necesario.

También deben ser instruidas las mujeres en la manera de evitar la distracción durante la actividad sexual. Un consejo frecuente es el de desarrollar fantasías eróticas, las cuales actúan como “superdistracción” ante los pensamientos “distractores”.

Se instruye también a la mujer en el empleo de factores musculares (presión de los músculos perineales y de los muslos) como manera de ayudar en la obtención del orgasmo.

Una vez aprendido el mecanismo de obtención del orgasmo, se pasa a la transferencia de lo aprendido a la situación heterosexual.

En la disfunción orgásmica situacional, es decir, la aparecida en mujeres que, habiendo alcanzado orgasmos, tienen dificultades a partir de un cierto momento o con una determinada pareja, el tratamiento se aborda como una dificultad propia de la pareja.

Nuevamente insistiremos en la necesidad de resolver los conflictos subyacentes, los problemas de comunicación entre la pareja, así como los malentendidos que puedan existir en relación a sus deseos sexuales.

Una vez comprobado que el problema se debe únicamente a cuestiones puramente sexuales, se pasa a técnicas concretas. El aumento de la estimulación antes del coito resulta la técnica más importante. Se trata de no iniciar el coito antes de haber obtenido una gran excitación. Puede ser interesante aleccionar a la pareja a obtener el primer orgasmo femenino mediante caricias, antes de intentar el coito-

La estimulación clitorídea y coito combinados aumenta las posibilidades de estimulación durante el acto sexual. El clítoris debe ser estimulado con la mano, y, para ello, resulta adecuada la posición superior de la mujer (montada a horcajadas sobre el varón).

Vaginismo

Consiste en la aparición de dolor y contractura muscular de la vagina, durante el acto sexual. Si únicamente aparece dolor, sin contractura, se emplea el término de “dispareunia”.

En ocasiones el vaginismo se acompaña de inhibición del deseo sexual. En otros, las mujeres son capaces de excitarse sexualmente, e incluso de tener orgasmos mediante la estimulación clitoridiana.

Las causas son múltiples. Cualquier estímulo desagradable que se asocie a la realización del acto sexual puede desembocar en un vaginismo.

En el tratamiento se deben abordar las causas subyacentes, aunque no siempre resulta fácil determinarlas. Independientemente de ello, es necesario un abordaje sexual encaminado a conseguir la inhibición del reflejo vaginal de contracción.

Para ello se emplea un tratamiento ginecológico consistente en la inserción suave en la vagina de catéteres graduados, empezando por los de tamaño más pequeño. Es importante la participación del varón en el momento en que la mujer sienta disminuir su ansiedad, como paso previo a la transferencia de lo aprendido a la situación de relación en pareja.