Dr.Romeu y Asociadas · Blog · Psiquiatría : Distimia: la falta de serotonina y sus consecuencias

Estoy mal y no sé qué me pasa

“No sé, últimamente no me siento muy bien, aunque tampoco sé exactamente cómo explicar lo que me pasa. De hecho, esta es la primera vez que vengo al psicólogo y no sé si tú me puedes ayudar. En general me siento más insegura, me cuesta más tomar decisiones. Tengo la sensación que estoy todo el día dando vueltas a los mismos problemas y no consigo encontrar solución… sobretodo por las noches, que me paso dos o tres horas pensando antes de poder dormirme y me coje ansiedad y mucho malestar. Además, no entiendo porqué pero me siento más incómoda con la gente. Siempre he sido un poco tímida, pero desde hace tiempo estoy demasiado pendiente de los demás, de cómo responden, lo que dicen…Y yo me quedo pensando qué decir… que si digo esto se enfadarán o si digo lo otro haré el ridículo. Bufff, es muy pesado, porque cada vez me cuesta más ir a fiestas o simplemente quedar con gente. Ah, y otra cosa, también estoy más irritable, sobretodo con mi madre y mi novio… me molesto en seguida y les empiezo a chillar cabreada, pero después, cuando lo pienso mejor, me doy cuenta que no era para tanto y tengo que pedir disculpas una y otra vez. Finalmente, también me siento más cansada… por las mañanas no puedo despertarme, estoy como una zombi… y paso todo el día sin ganas de hacer nada, supongo que por el cansancio… antes iba al gimnasio pero ahora me cuesta horrores, es como si ya no tuviera fuerza de voluntad… No sé, estoy agobiada… El médico de cabecera me dijo que tomara vitaminas pero no me hacen nada. ¿Qué me pasa?”

Qué es la Distimia

La Distimia es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por presentar inestabilidad emocional en los sujetos que la padecen. Es un tipo de depresión menor que se puede evidenciar de muchas maneras diferentes y en la mayoría de los casos se manifiesta de forma tan leve que no llega a desestabilizar las áreas vitales de la persona, pasando así, muy desapercibida y confundida con las características de personalidad de uno. En otros casos de más larga evolución, puede empezar a dar verdaderos problemas, momento en el cual la persona acude al profesional a pedir ayuda, no antes.

De cualquier modo, es una enfermedad molesta, ya que presenta síntomas incómodos y además, en general, es muy desconocida para la gente. De manera que quien la sufre, se siente mal y encima no sabe el porqué de su malestar ni cómo solucionarlo, lo que le añade desesperación y ansiedad.

Aunque no lo parezca, es una enfermedad orgánica

A nivel neuroquímico, como cualquier trastorno de ansiedad o depresión, esta alteración del organismo es simplemente un déficit de Serotonina (Neurotransmisor) en un circuito determinado del cerebro, que sirve para regular y gestionar las respuestas adaptativas al estrés, como la Ansiedad (huída), la Agresividad (ataque) o la Depresión (refugio).

A raíz de este pequeño desorden de origen genético, por cierto, la persona puede sufrir todo tipo de síntomas, muy dispares los unos de los otros y, en principio, sin relación aparente, aunque todos pueden explicarse a nivel neuroquímico y psicológico.

Otro factor de desorientación y confusión es que la Distimia, muchas veces, empieza en edades tempranas, así que la persona que la padece lo hace desde su infancia o adolescencia, cuando su personalidad se está formando y así los síntomas todavía se confunden más con el carácter del individuo.

La mejor opción: los antidepresivos + la terapia psicológica

La solución a este problema es clara y directa: MEDICACIÓN. Los fármacos que se emplean son los desacertadamente llamados antidepresivos, y digo desacertadamente porque este nombre sólo identifica parte de las manifestaciones del problema (la depresión) y puede crear confusión, pues la persona que padece Distimia no tiene que estar necesariamente triste sino que puede sentirse irritable, obsesiva, con falta de concentración, apática, ansiosa o con dolores somáticos, entre otros.

En aquellos casos que también haya aspectos psicológicos implicados, será necesaria terapia psicológica al mismo tiempo que la medicación. Se trabajarán aquellos aspectos que demande el paciente que, en su base, derivan bàsicamente de una falta de Autoestima. Cada caso es diferente pero en todos hay un factor común a cultivar: el autoconocimiento real de uno mismo para así poder modificar las características que contribuyen a un funcionamiento desadaptativo o inadecuado de la persona.

Algunos de los pacientes que trato se sorprenden cuando les explico lo que les pasa y, de entrada, pueden ser reacios a la medicación, pues creen no necesitarla, pensando que por ellos mismos lo podrán solucionar. Yo siempre digo lo mismo: “La decisión es tuya. Podemos hacer terapia para intentar compensar a nivel psicológico los desajustes químicos de la enfermedad, y seguro que te va a ir bien y vas a mejorar. Pero si más adelante vemos que no acabamos de avanzar, siempre estamos a tiempo de empezar tratamiento farmacológico.”

Si alguno de vosotros os sentís identificados con lo que hemos explicado, no lo dudéis, id al psicólogo o psiquiatra e informaros. No perdéis nada.


Helena Romeu LlabrésPsicóloga clínica