El sexo en pareja

Eros es el término que utilizamos para hablar de un tipo de amor, el amor que nace del deseo y la pasión.  Es el amor más primario, porque vive del deseo (del latín desidium). Éste último es una pulsión del Yo, que busca con ansia la satisfacción de una necesidad, pudiendo ser ésta, tanto externa como interna.  

El deseo sexual o la pasión por otra persona es con frecuencia, el punto de partida en una relación amorosa. Aunque no siempre es así, porque otras veces la pasión surge con el tiempo y la intimidad. Es sabido que al inicio de una relación amorosa hay mucha pasión, pero que, c on el paso del tiempo, ésta va decreciendo. Esto aún y ser completamente normal y/o natural, puede causar con frecuencia problemas o conflictos en las relaciones de pareja de larga duración. Cómo psicóloga-psicoterapeuta, puedo afirmar que es harto frecuente en el mundo de la pareja, el establecer una relación de causa-efecto errónea, considerando que el decrecimiento del deseo sexual en el sí de la pareja es síntoma de menos amor. Esa falsa creencia evidentemente genera inquietud, dudas y malestar a la persona/pareja. El deseo una vez satisfecho, se consume. Por lo tanto, entendemos que en una relación de pareja estable y duradera, este deseo va dejando lugar a otras formas de amor más complejas.

La fase pasional del amor suele mantenerse entre dos y tres años, tiempo en el que el sexo en la relación tiende a ser más frecuente e intenso. Entonces, con el tiempo el sexo va madurando a una actividad más pausada, previsible, normalizada y por lo tanto también menos frecuente.  Porque el enamoramiento se ha convertido en amor y el sexo del amor es pulsional pero no pasional, por lo que es oportuno que la pareja encuentre la manera de mantener vivo ese deseo sexual, para que no quede reducido solo a una necesidad fisiológica.

Se trata de mantener el sexo “estable” como un acto de amor e introducir variantes nuevas en la sexualidad de la pareja. De esta forma cambiar rutinas establecidas y probar nuevas experiencias, evidentemente coherentes con nosotros mismos, pueden ser formas que nos sirvan para mantener el deseo.

Acto de amor es mostrar a través de la relación sexual el amor hacia el otro. Es un espacio de intimidad, en el que desde el respeto nos podemos dejar llevar mostrando nuestro afecto y cariño por el otro.

Para introducir variantes a nuestra relaciones cabe destacar:

2 quejas  frecuentes en las parejas “estables” cuando sienten el sexo como rutina:

– “Siempre soy yo quien tiene la iniciativa de mantener relaciones”: Cuando siempre es el mismo quien inicia el juego sexual, este al final puede dejar de sentirse deseado. Nos agrada sentirnos deseados por lo que es enriquecedor que ambos miembros mantengan la iniciativa de los encuentros.

– “Siempre lo hacemos de la misma manera”: El sexo variado cuida al deseo. Cambiemos de posturas, experimentemos con ellas. No es bueno practicar sexo de la misma forma, en los mismos horarios, siempre en la cama… porque al final la rutina nos lleva al aburrimiento. Así que improvisemos, seamos creativos. Escuchémonos: ¿qué nos apetece experimentar? Y hablemos, compartamos nuestras inquietudes y preferencias sexuales con la pareja.

Con la “estabilidad” nos acomodamos

Con el tiempo y la confianza, al final nos podemos dejar llevar por inercias que resultan ser poco atractivas para mantener viva la llama de la sexualidad. Entre ellas están por ejemplo, el descuidar la apariencia física o el hecho de compartir con el otro aspectos relacionados con las funciones evacuadoras del organismo (orina, ventosidades y excrementos).

Lo que quiero decir, es que son muchas las parejas que rompen con la privacidad de momentos “de poco atractivo sexual” y eso a la larga, es facilitador de inhibición sexual. A los humanos nos gusta la belleza, los buenos olores… por lo que ir de vientre delante de tu compañero de vida (compartiendo el baño), tirarte pedos en el sofá mientras miráis la tv…son unas  prácticas que hacen perder atractivo sexual.

Así que recomiendo no paséis por alto este punto y mantened en solitario estas situaciones de evacuación fisiológica. A la par con el tema de mantener el cuidado de nuestra propia apariencia, ya que estos dos aspectos juegan un papel significativo en el mantenimiento del deseo sexual.

Y, ¿si no le gusta?:

La sexualidad es un campo que puede ser muy rico y variado. A medida que evolucionamos nuestra sexualidad también lo hace, por lo que es importante que sea un tema de conversación presente en la pareja. Tener la confianza de poder hablar de nuestras inquietudes o intereses, de aquello que nos gusta y aquello que no nos gusta…fortalece nuestra intimidad y confianza sexual, a la vez que facilita el poder experimentar.

Desde la libertad consensuada  

La sexualidad es para vivirla y disfrutarla.

– Es importante tener sexo únicamente cuando se tengan ganas. Es altamente contraproducente “ceder por el otro” porque esta conducta favorece la inhibición sexual.

– No hagas algo que no quieras, por el simple hecho de satisfacer al otro. El sexo es placentero cuando se respeta la propia voluntad.

– Haz todo lo que quieras siempre y cuando el otro también quiera.


Laia Oliva

Psicòloga-Psicoterapeuta

El sexo en pareja
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