¡Fuera pañal!

El momento de quitar el pañal es uno de los momentos más importantes de nuestro hijo hacia su madurez e independencia pero, a la vez, de los procesos más temidos por los padres: ¿cuál es la mejor edad?, ¿lo aprenderá bien?, ¿estará preparado?, ¿cómo lo haremos cuando estemos fuera de casa?…estas cuestiones se las plantean muchas familias y se presenta como una situación complicada.

En estas situaciones, lo más importante es tener en cuenta la propia evolución de nuestro hijo, sin comparar con otros niños próximos. Cada niño tiene su propio ritmo y hay que respetarlo. No es importante que se quite antes o después, sino tener la seguridad de que cuando se inicie el proceso lo haremos con tranquilidad, confianza y optimismo.

En los procesos más habituales, quitar el pañal durante el día (los momentos en los que el niño duerme se contemplan aparte) se lleva a cabo entre los 2-3 años. Los niños empiezan a identificar cuándo el pañal está mojado y comienzan a sentirse incómodos con esta sensación. En estos momentos podemos iniciar las preguntas de si se ha hecho pipi y/o caca para comprobar si es capaz de identificar y verbalizar si está o no mojado.

Es importante que cuando veamos a nuestro hijo preparado y decidamos que es el momento de quitar el pañal, lo hagamos con seguridad y no nos echemos atrás en la decisión. A veces, pensamos que no se hará ningún pipi encima, o que la caca la controlará mejor, o nos resulta incómodos irnos de fin de semana sin el pañal por si hay escapes…y decidimos poner el pañal. Estas decisiones pueden generar angustia y confusión en los niños y que presenten mayor dificultad para entender y llevar a cabo todo el proceso. Por ello, resulta aconsejable valorar el mejor momento y mantenerse firme en ello.

En este proceso hay que tener claro que lo más probable es que se produzca algún escape. Es un periodo de aprendizaje y como todos los aprendizajes requiere tiempo, ayuda, comprensión y se producen equivocaciones. Por ello, el adulto debe mostrarse paciente, no enfadarse ni reñir ante escapes y mostrar seguridad y comprensión.

Cuando decidamos que es el momento de quitar el pañal, tendremos que organizarnos con los otros adultos que se hacen cargo del niño (canguros, escuelas infantiles, abuelos…) para que todos los agentes responsables llevemos a cabo el proceso de forma coordinada.

Uno de los problemas que nos podemos encontrar durante el proceso es una especial dificultad con este aprendizaje concreto, es lo que denominamos ENURESIS.

La enuresis se define como la falta de control en la emisión de orina durante el día, la noche o ambos momentos, que se mantiene o aparece una vez pasada la edad en que se adquiere la madurez fisiológica, tradicionalmente considerada alrededor de los 3 años y no existen indicios de patología orgánica.

Existen dos formas según su aparición:

  • Enuresis Primaria: los niños que no controlan su pipi de una manera natural. La intervención se realiza a partir de los 5 años de edad que es la considerada límite para intervenir desde una perspectiva médica o psicológica.
  • Enuresis Secundaria: se trata de niños que han controlado su esfínter correctamente a la edad correspondiente y, después de un período de normalidad, empiezan a realizar un retroceso al respecto, se les escapa el pipí de nuevo.

Puede deberse a algún episodio que ha ocurrido en su vida y ha provocado desequilibrios emocionales y el hacerse pipi encima es un síntoma de su malestar, que tendrá que trabajarse a nivel psicológico. Por ello, si detectas alguno de estos síntomas en tu hijo será aconsejable que pidas ayuda a un profesional:

  • Después de haber adquirido correctamente el control de esfínter a una edad adecuada, 3 años, sin motivo aparente empieza a mojar la cama.
  • Retrasa salidas a casas ajenas, con amigos, colonias…evita pasar la noche fuera de casa.
  • Se despierta con la cama mojada después de haber tenido pesadillas.
  • Antecedentes familiares con la misma problemática.
  • Llegados los 7 años de edad no tiene control del esfínter y moja la cama.
  • Sueño profundo que dificulta el tono muscular para despertarse, si es necesario, por la noche.
¡Fuera pañal!
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