“El Japón tradicional valoraba la nobleza del aislamiento voluntario. Los guerreros se entrenaban en soledad para no mostrarse imperfectos”.

Este documental muestra lo qué es el Hikikomori, un grave trastorno social que se da exclusivamente en Japón. Esta condición clínica afecta a los jóvenes sobretodo de los suburbios y ¾ partes de los afectados son varones. Actualmente, existen 1.200.000 afectados en todo Japón. Se pronostica una epidemia en algunos años.

El joven con Hikikomori, se encierra en la habitación durante años, aislándose de toos, incluso de sus padres. Vive con su propia basura y se pasa las horas del día jugando a videojuegos o leyendo cómics.

El promedio de reclusión es de 4 años, antes que los padres se decidan a pedir ayuda. Los progenitores se avergüenzan de la situación en la que vive su hijo.

Japón es una sociedad muy competitiva, en la que no se acepta gente que no funcione de igual manera, por lo que el joven que no responde a las demandas sociales, busca su seguridad encerrándose en su habitación.

Las causas del Hikikomori son complicadas. Incidentes en el colegio suelen disparar la enfermedad: acoso, suspensos… Japón tiene un estilo educativo extremadamente rígido y exigente.  Los chicos siempre están estudiando, sienten una gran presión. Se les aplica unas condiciones de estudio extremas.

Muchos casos empiezan cuando el joven se niega a ir a la escuela. Allí, si hay absentismo escolar, ni los trabajadores sociales ni tribunales se implican. Culturalmente este grave problema que refleja un importante malestar emocional, es visto como consecuencia de problemas familiares más que un trastorno mental. El abordaje de los padres acostumbra a retroalimentar el problema, ya que suelen contentarlos con sus demandas, más que buscar ayuda profesional.

Con respecto al tratamiento, un psiquiatra japonés, pone de manifiesto un abordaje completamente pasivo, que se basa en tranquilizar al joven, aceptar su estado, no culpabilizarle y hablarle desde fuera de la estancia del joven.

Profesionales no japoneses, difieren con el tratamiento. Manifiestan la importancia de un papel activo de los progenitores.

Algunos de estos jóvenes se recuperan para reinsertarse en la sociedad.