Hace algunos meses editamos un artículo donde hablábamos de la depresión como una posible ventana de una demencia.

Hoy queremos centrarnos en una de las demencias más prevalentes, pero quizás aún desconocidas por muchos de nosotros, hablando de la demencia por cuerpos de Lewy ( DCL) . La DCL es la tercera causa de demencia después de la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.  Es una enfermedad neurodegenerativa y su etiología no está clara.

Como en otras ocasiones hemos mencionado, el diagnóstico temprano es crucial aunque no pueda cambiar el pronóstico de la enfermedad, pero sí para poder garantizar una buena calidad de vida del enfermo y de su entorno más cercano.

Etiología

Su diagnóstico de certeza sólo puede hacerse post-mórtem, con la presencia en la corteza parietal, frontal, y temporal, y en la sustancia negra, de los llamados cuerpos de Lewy.

Se denominan cuerpos de Lewy a unas estructuras incluidas en las neuronas y que responden a la degeneración del citoplasma de las mismas,  con la acumulación anormal de proteínas, fundamentalmente de la llamada alfa-sinucleína, que se puede identificar con técnicas inmunohistoquímicas.

Síntomas

Hay varios grupos de síntomas que se pueden clasificar en diversas áreas que se ven afectados claramente y típicamente en este tipo de demencia.

 – Muchas veces las alteraciones psiquiátricas pueden ser la clave para pensar en la DCL, pues además suelen aparecer en las fases tempranas de la enfermedad.

Entre ellas, las más importantes son la presencia de alucinaciones visuales detalladas ( es decir el hecho de que la persona explique que ve objetos, animales o personas que los demás no somos capaces de ver ) y también los  síntomas depresivos.

– El sueño se ve alterado especialmente en esta demencia, con anormalidades en la fase REM que conllevan a sueños muy reales, los llamados sueños vividos, así como presencia de alteraciones motoras que pueden conllevar a caídas.

– También es frecuente observar el llamado parkinsonismo, que son un conjunto de síntomas similares a los que presenta el enfermo de Parkinson, como rigidez articular, temblor y una especial sensibilidad a los fármacos psicotropos, especialmente a los medicamentos antipsicóticos.

– El área cognitiva también se altera por supuesto en este demencia, pero de una forma fluctuante, con lo que a veces es difícil valorar el nivel de atención y alerta del paciente, por los cambios que él mismo puede sufrir.

Tratamientos

No hay tratamientos efectivos que modifiquen la evolución de la enfermedad. El tratamiento sintomático tiene como condiciones previas el diagnóstico preciso y la identificación de los síntomas más prominentes en cada paciente.

  1. Medidas no farmacológicas.

La mejora de alteraciones en la visión o el oído pueden mejorar el impacto de las alucinaciones y las caídas.  La mejoría de los factores de riesgo del entorno ( tener la luz suficiente, retirar alfombras con las que se pueda tropezar, evitar escalones.), y otras medidas como el uso de protectores de las zonas más frágiles (de cadera, por ejemplo) pueden minimizar tanto las caídas como sus consecuencias.

 

  1. Medidas farmacológicas.

Puede utilizarse un inhibidor de la colinesterasa para los síntomas psicóticos, a menudo con efectos beneficiosos sobre la apatía, la ansiedad, los trastornos del sueño y las alucinaciones.

Deben evitarse algunos medicamentos por sus efectos secundarios, como los medicamentos con efectos anticolinérgicos, que pueden empeoran el estado cognitivo, ya que pueden exacerbar los síntomas psicóticos, o provocar hipotensión ortostática.

Hay que recordar que las medicaciones antiparkinsonianas pueden empeorar la confusión y las alucinaciones, y deberían utilizarse en la dosis más baja de monoterapia con levodopa que sea efectiva.

 Berta Garcia de Miguel
Médico Psiquiatra NCOL 38828