La dependencia emocional es el vínculo que se establece con otra persona, que por sus características es disfuncional y patológico. Este tipo de relación está respaldada por un sistema de creencias bajo el cual se piensa que uno solo tiene valor si la otra persona se lo da. Este tipo de relación afecta gravemente al bienestar y a la autonomía del individuo.

¿Qué es una relación de dependencia emocional?

Cuando entablamos una relación con otra persona, nos gusta sentirnos queridos y aceptados por el otro, nos hace sentir bien. Pero cuando ese deseo se convierte en una necesidad de aceptación para poderse sentir bien, ya se ha convertido en un problema. La relación deja de ser libre y saludable para ser dependiente y patológica.

Las creencias recurrentes de dependencia emocional son las de sentirse incompleto sin esta persona, sentir que la vida no tiene sentido sin el otro, sentirse mal si esta persona no te atiende, no te cuida, no te protege o no está pendiente de uno.

“No puedo ser feliz sin ti”, “Me siento inseguro sin ti” o “Tú le das sentido a mi vida” son ideales de alarma que nos pueden señalar una relación enfermiza.

Este tipo de relación puede crearse con la pareja (la mayoría de los casos) tanto en hombres como mujeres, pero también puede ser con la madre, el padre o con una figura importante en la vida de una persona.

Necesitar .vs. Preferir:

El psicólogo Walter Riso nos recuerda la diferencia entre necesitar y preferir. Cuando alguien necesita a su pareja es porque le mueve una carencia, un vacío que se llena con la otra persona (te ayuda a resolver los problemas, te compensa en tus déficits, etc.).

En cambio, preferir a tu pareja es elegir libremente. Y entender esta diferencia entre necesitar y preferir es un primer paso importante para forjar relaciones sanas. No todo en el amor tiene que ser sentimiento, también hay elección y voluntad de uno mismo.

¿Qué problemas comporta la dependencia emocional?

Problemas de autoestima: no te sientes seguro sin el valor de la otra persona, te sientes incompleto o perdido.

Problemas de habilidades sociales: estas continuamente relacionándote y comportándote para ganarte la aceptación y el afecto  de esta persona, por lo que fácilmente puedes adoptar un rol de mayor sumisión, que está lejos de ser admirado y deseado por el otro.

Problema de la anticipación de los deseos: siempre estas anticipando los deseos del otro y lo que él/ella necesita por tal de no perderlo. De esta manera la persona dependiente emocionalmente no está pendiente de quien es, de que necesita él mismo y hace todo lo posible para que el otro le siga cuidando, le apruebe y le quiera.

Consejos para trabajar la independencia emocional:

  • Fomentar la autoestima, la identidad personal y la seguridad.
  • Hacerse cargo de uno mismo y tener un “autogobierno”. Por ejemplo, aprender a vivir con más autonomía haciendo deporte sin el otro, yendo al cine sin el otro, tener el propio espacio o buscando un grupo de amigos independiente a la pareja.
  • Dejar de estar pendiente del qué dirán o pensaran las otras personas.
  • Tener claros los valores y principios personales, y no permitir que nadie los traspase siendo fiel a uno mismo.
  • Trabajar fortalezas personales, aquello sobre lo que uno tiene control (locus de control interno): “Soy una persona con estos valores y merezco una relación que me haga feliz”.
  • Ser conscientes de nuestra escala valores y cuestionarla si hace falta. “¿Necesito que me quieran para ser feliz?” o “¿Prefiero estar con esta persona aunque me lastime? “.
  • Cuidar de uno mismo, dedicarse tiempo, dejar victimismo y las exigencias personales.
  • Aprender a  aceptar y manejar bien los errores. Por ejemplo, reconocer dependencia emocional y trabajar la autonomía.

El primer paso para el cambio hacia una relación sana es ser consciente del problema y el siguiente paso es pedir ayuda. Algunos libros del psicólogo Walter Riso pueden dar claves para este trabajo (ver “Amar o depender” o “Despegarse sin anestesia” al link).

Al final el camino de la dependencia a la autonomía emocional se resumiría en cambiar el “Necesito estar contigo” por  “Estar contigo está bien, pero también voy a disfrutar de la vida y el mundo conmigo mismo”, o cambiar el “Sin ti me muero” a “Si me faltaras me dolería pero seguiría adelante igual”.

La terapia psicológica se centra en estos aspectos para acompañar a la persona con dependencia emocional a conseguir el cambio y así establecer relaciones saludables y satisfactorias, desde la autonomía y el uno mismo.

Magalí Andreu
Psicóloga