La timidez y la fobia Social

La timidez podría definirse como un rasgo de personalidad que define a las personas que son prudentes al inicio del establecimiento de las relaciones sociales.

Las personas tímidas se toman su tiempo al entrar en un grupo social, son reservadas, hablan inicialmente poco en las conversaciones que se entablan con ellos y pueden presentar lenguaje no verbal que también demuestre su nerviosismo o incomodidad hacia la situación social.

No obstante, las personas tímidas, a medida que se sienten cómodas y perciben confianza en su entorno social , normalizan su comportamiento a nivel social, y se muestran abiertas, recíprocas y sociables y disfrutan de sus grupos sociales.

¿Se puede superar la timidez y la fobia social?

A diferencia de la timidez, la fobia social es algo bastante diferente, que ya tiene la condición de trastorno o enfermedad, que se clasifica actualmente dentro de los trastornos de ansiedad, en el DSM-V.

La prevalencia de la fobia social en la población general alcanza el 3% aproximadamente, y los síntomas principales de este trastorno se basan en la ansiedad que sufre el individuo al establecer cualquier tipo de relación social, incluso en círculos conocidos.

Para explicar de forma senzilla los mecanismos de la fobia social deberíamos empezar describiendo que a nivel psicológico, se han descrito que existen estímulos negativos, neutros y positivos. Por poner un ejemplo, una persona gritando sería clasificado como un estímulo negativo, un árbol o una nube serían un estímulo neutro y una persona sonriendo, o abrazando a otra persona sería considerado un estímulo positivo.

Las teorías neurobiológicas de la fobia social se basan en que las personas afectadas de este tipo de enfermedad tienen una especial sensibilidad para la selección de estímulos o información social negativosa así como para poder confundir estímulos neutros o positivos por estímulos negativos.  Por poner un ejemplo,  podrían interpretar una mirada de una persona de un grupo social como amenazante aún cuando no hubiera esa intención o un gesto cualquiera como un acto de exclusión hacia ellos.

La consecuencia de este mecanismo en la fobia social es que el individuo desarrolla a menudo pensamientos centrados en la interpretación de esos estímulos, y piensa entonces que no es bienvenido en el grupo, que estan hablando mal de él, que las personas del grupo están más a gusto con otros que con ellos u otros muchos pensamientos de este tipo.

 Esto provoca que a menudo las personas con fobia social se aislen de las relaciones sociales, por el sufrimiento que les provoca y acaben limitando sus actividades, o incluso sus deseos sociales. Conozco casos reales de personas que reconocen haber pasado años sin haberse atrevido a decir algo que pensaban a otra persona, por la ansiedad y el rechazo que sentían.

La parte positiva es que la fobia social tiene tratamiento, tanto a nivel farmacológico como a nivel psicológico, y en muchas ocasiones se puede mejorar mucho la afectación y las limitaciones que provoca.  Es posible detectarla tanto en personas adultas como en niños y adolescentes, pues su inicio a menudo suele ser en la edad infantil.

Es cuestión de buscar profesionales en quien confiemos y diseñar  un plan de tratamiento para poder mejorar los síntomas.

Dra. Berta Garcia de Miguel