Las parasomnias son trastornos caracterizados por factores conductuales, experienciales o fisiológicos anormales relacionados con el sueño, con sus fases o con la transición entre el sueño y la vigilia.

En este artículo, nos centraremos en los trastornos del despertar del sueño no REM, es decir, el sonambulismo y los terrores nocturnos.

Estamos hablando de episodios recurrentes de despertar incompleto del sueño. Normalmente, se producen en el primer tercio del periodo principal del sueño.

Normalmente, no se recuerdan los sueños y si se recuerdan, es de forma muy vaga. De alguna manera, podríamos hablar de situaciones de amnesia en este tipo de parasomnias. El malestar que causan es clínicamente significativo.

Estos trastornos no son inducidos por drogas ni  como consecuencia de otros trastornos mentales o médicos.

Los factores ambientales como el uso de sedantes, la privación del sueño o el estrés, entre otros, pueden aumentar este tipo de trastornos.

Los factores genéticos son relevantes pues, hay hasta un 80% de incidencia en personas que tienen familiares afectados por este tipo de trastornos.

Sonambulismo

Episodios repetidos en los que la persona se levanta y camina durante el sueño. En estos episodios, el paciente tiene la mirada fija y en blanco. Hay bastante insensibilidad a los esfuerzos de los demás para comunicarse con el sonámbulo que sólo se despertará cuando se insista mucho. Acostumbran a durar unos minutos, máximo media hora, aunque en algunos casos, se pueden alargar más.

En general, las conductas típicas son:

  • Comenzar con confusión: estar sentado en la cama, mirando hacia la habitación y taparse con la manta.
  • Levantarse y meterse en algún sitio como en el armario.
  • Salir de casa e incluso del edificio.
  • Usar el baño, comer, hablar.
  • Correr o intentar huir de alguna amenaza aparente.
  • Conducir un coche.
  • Orinar en una papelera.

Hay dos formas especializadas de sonambulismo:

  • Con ingestión de alimentos relacionada con el sueño: levantarse sonámbulo y comer de forma inconsciente o sin conscientemente pero sin poder parar de hacerlo.
  • Con comportamiento sexual relacionado con el sueño: masturbación o relaciones sexuales. Es más frecuente en los hombres.

En teoría, a la larga acaba desapareciendo y no necesita de tratamiento, pero en aquellos casos graves, el tratamiento para el sonambulismo incluye la posibilidad de ingerir fármacos sedantes como las benzodiacepinas. También, es importante realizar psicoeducación al paciente sobre su trastorno e indicarle:

  • Que intente mantener rutinas en el sueño, durmiendo las horas necesarias, evitando el insomnio.
  • Evitar el estrés, aprender a relajarse y a gestionar la ansiedad.
  • No consumir drogas ni alcohol.

Terrores nocturnos

Episodios repetidos de despertar brusco con terror y que, en muchas ocasiones, empiezan con chillidos de pánico. Existe miedo intenso e indicios de alerta autónoma, con taquicardia y sudoración. Las demás personas no son capaces de consolar al paciente durante estos episodios.  Normalmente hay un episodio por noche, aunque a veces, puede haber más.

En general, este tipo de trastorno no se trata ya que acaba desapareciendo por si solo y la persona que lo padece no se acuerda de nada o casi nada al día siguiente.

En el caso de que fueran muy graves, estos episodios se pueden tratar con las mismas indicaciones que el sonambulismo, es decir, reduciendo estrés, buena rutina para dormir, etc.

* Este artículo, ha extraído parte de su información del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5, de la American Psychiatric Association.

 


Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica