Mitomanía: el mentiroso compulsivo

“Pues verá doctor, tengo una amiga que habitualmente nos cuenta historias fabulosas sobre sus trabajos y novios. La conocemos desde hace años y siempre tuvo cierta tendencia para adornar las cosas, aunque, desde un tiempo atrás, tenemos la sensación de que sus relatos son más que simples exageraciones y han pasado a ser mentiras en toda regla. Ya la hemos pillado varias veces y la hemos confrontado pero ella no admite los engaños y continúa con sus fantasías. La verdad, es que ha llegado un punto que no nos creemos nada de lo que nos cuenta. Al final, ya no nos apetece quedar con ella porque estamos poniendo en duda todo lo que dice.”

La mitomanía o pseudología fantástica es un trastorno patológico en el que la persona afectada miente de forma repetitiva, consiguiendo como beneficio inmediato admiración y atención de los demás.

Las historias del mentiroso compulsivo

La intención del mentiroso compulsivo es conseguir una historia más llamativa e interesante, por lo que tiende a deformar la realidad para conseguirlo.

Este tipo de personas acostumbran a tener autoestima baja, de manera que mantienen este tipo de conductas con la intención de llamar la atención y gustar a los demás. El problema es que, después de varias veces mintiendo, el entorno más próximo acaba dándose cuenta de las mentiras y como consecuencia, familia y amigos se van alejando del mitómano.

Características del mitómano

  • Las historias narradas son una deformación de la realidad pero mantienen cierta relación con los hechos acontecidos. El mentiroso compulsivo es consciente de que está mintiendo aunque será muy difícil que llegue a reconocerlo. Incluso, intentará autoconvencerse de que lo narrado es cierto.
  • La finalidad de dicho comportamiento es el de conseguir atención y admiración o el de evitar ser descubiertos en sus mentiras
  • Mentir es una tendencia duradera en el tiempo y está muy arraigada a la personalidad patológica del sujeto.
  • Evidentemente, las mentiras siempre engrandecen al mitómano que las está contando.
  • Se trata de una adicción y puede ser una característica de determinados trastornos de personalidad.
  • Acostumbran a ser personas con baja autoestima.

El beneficio de mentir

El mentiroso compulsivo no puede dejar de mentir, pues se ha convertido en una parte de su forma de comportarse y relacionarse con los demás. Incluso, sino miente, puede llegar a sentirse desprotegido.

El estrés suele desencadenar el comportamiento mitómano, cuando la persona se siente atrapada en alguna situación comprometida que consigue evitar gracias a la mentira. Al conseguir el alivio de la presión, encuentra un beneficio en esta conducta y empieza a repetirla constantemente.

Así pues, el mentiroso compulsivo siente ansiedad delante de la presión social y miente para aliviar el estrés que le provoca. Normalmente, se trata de sujetos con pocas habilidades sociales, por lo que les es más fácil mentir para sentirse más cómodos entre otras personas.

¿Cómo se trata?

La terapia cognitivo-conductual es una de las más eficientes para tratar dicho trastorno, a través de una reestructuración cognitiva del sujeto afectado.

El problema de los mitómanos es que no tienden a reconocer sus mentiras y normalmente no quieren ir al psicólogo para tratarse. Acostumbran a ser familiares o amigos cercanos los que consultan primeramente al especialista para saber cómo deben actuar.

En consulta, el profesional deberá permanecer atento a las mentiras del cliente. Deberá trabajar su autoestima y habilidades sociales, ofreciendo objetivos realizables y enseñando al cliente a apreciar sus logros y a no desfallecer por sus errores. Es importante que el paciente aprenda a encontrar beneficios en conductas adaptativas que deben sustituir a las disfuncionales.

Helena Romeu Llabrés

Psicóloga Clínica