“Mi marido no me entiende. Trabaja demasiadas horas y está poco tiempo en casa. Tengo que llevar el peso de la familia, de los hijos, de toda la logística y me siento sola. Por mucho que se lo digo no reacciona”.

“Mi mujer y yo estamos siempre discutiendo. Cualquier decisión es motivo de pelea, desde qué comemos para cenar hasta a quién le toca pasear al perro. A la mínima que uno de los dos le dice al otro lo que debe hacer éste reacciona con irritabilidad”.

“Desde que nació la niña estamos todo el día peleando. Él no se implica, continúa haciendo la misma vida que antes. Hemos hablado del tema infinidad de veces pero él no reacciona. Ya no sé qué hacer”.

Como psicóloga, a lo largo de mi carrera profesional, he tratado muchos casos de terapia de pareja. Al pensar en ello, me doy cuenta de que la mayoría de los pacientes que vienen, en el fondo, lo hacen por dificultades en la comunicación entre ambos miembros de la pareja.

Comunicarnos adecuadamente con el otro es algo que debemos aprender a lo largo de nuestra vida, no nacemos con esta cualidad. El problema es que, en esta sociedad en la que vivimos, muchas veces no se nos enseña a comunicarnos de manera eficiente. Por lo tanto, una de las demandas más típicas en terapia de pareja acaba siendo esta, aunque, en la mayoría de los casos, los clientes no son conscientes de ello.

Qué es la comunicación de calidad

A grandes rasgos, la comunicación de calidad es aquella que alcanza su objetivo principal: conseguir hacer llegar al otro el mensaje que uno quiere transmitir. El problema es que, en muchas ocasiones, aquello que emitimos y queremos transmitir no es la información que el otro percibe.

Entrando más en detalle, una comunicación de calidad tiene las siguientes características:

  • Es asertiva: Se respetan los derechos propios y los de otro. No es agresiva ni sumisa. No se ataca, no se impone, no se manipula, no se chantajea, no se amenaza, no se culpa. Tampoco se tiene miedo de decir lo que se piensa o se siente.
  • Es empática: Cada miembro de la pareja es capaz de ponerse en el sitio del otro. Se intenta entender los pensamientos, emociones y motivaciones del otro. Es comprensiva y compasiva.
  • Es flexible: Está dispuesta a dialogar, a escuchar, a negociar, a ceder y a cambiar de opinión. No es rígida ni intransigente.
  • Es transparente: Completamente honesta, abierta y genuina. Se dice aquello que se piensa y se siente. Predispone confianza en el otro. La persona desnuda su pensamiento y emoción ante sí misma y hacia el otro.
  • Transmite hechos vs opiniones: Expone la realidad de los hechos acontecidos  de forma objetiva y a continuación se emite la propia opinión en relación a estos hechos de forma subjetiva.
  • Transmite emociones: Cada uno expone como se siente, de esta manera se propicia una mejor comprensión y entendimiento.
  • No juzga ni presupone: No da nada por hecho. Se permite al otro que se explique libremente, sin miedo. Evita malentendidos. Se espera a tener la información necesaria para formar opiniones. No anticipa.
  • Tiene objetivos comunes y consensuados: No impone, se pacta. Entiende la relación de forma simétrica. Llega a acuerdos. Fomenta el buen establecimiento de negociación y pactos. Se coopera y se trabaja en equipo.
  • Premia y no castiga: Utiliza el refuerzo positivo para promover aquellas conductas deseadas. No usa el refuerzo negativo como el castigo.

Ejercicios para fomentar la comunicación de calidad

La caja de las sorpresas: durante la semana, ambos miembros de la pareja escribirán mensajes positivos de la otra persona y los irán depositando en una caja. Al terminar la semana, se abrirá la caja conjuntamente y se leerán los mensajes. Ejemplos de mensajes son “gracias por acordarte de hacer la compra”, “me ha gustado mucho que me abrazaras”, “la tortilla de patatas estaba muy buena”, etc. Con este ejercicio promoveremos el refuerzo positivo en la comunicación de pareja. Cambiaremos las dinámicas negativas por positivas, dejaremos de criticar y potenciar aquello que no nos gusta del otro. Este se sentirá beneficiado y paulatinamente empezará a repetir aquellas conductas premiadas y a la inversa. El clima de la relación será más relajado, se establecerán nuevos lazos y nos sentiremos más cerca del otro.

Resolución de conflictos: Cuando queramos solucionar un conflicto en nuestra relación de pareja, es muy importante saber comunicarlo adecuadamente. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Buscar el mejor momento: Hablar con mi pareja cuando no esté ocupado, tenga tiempo, no nos puedan interrumpir y esté de buen humor.
  • “Tengo  un problema, ¿podemos hablar?”: Dejarle claro que quiero hablar de algo importante que afecta a la relación para captar su atención.
  • Comunicar objetivamente los hechos: Por ejemplo “Ayer te pedí que tendieras la ropa y no lo hiciste. Esto ha pasado varias veces”.
  • Comunicar subjetivamente los hechos: Que te pida que tiendas la ropa y no lo hagas por norma me hace sentir mal. Me da la sensación que no me escuchas y si lo haces, que no me tomas en serio o que me ignoras”.
  • Petición concreta: “Por favor, ¿a partir de ahora, cuando te pida que tiendas la ropa, lo puedes hacer?”
  • Negociación: ¿Por qué te sucede esto?, ¿Qué puedo hacer para ayudar? Quizás sientes que te doy órdenes. No es mi intención ¿Te parece bien que te lo diga de otra manera?, ¿Cómo?, etc.

Consecuencias de la comunicación de calidad en la pareja

  • La relación de pareja será más sana.
  • Todo será más fácil.
  • Habrá menos malentendidos y menos peleas.
  • Los miembros de la pareja estarán más unidos.
  • Se será más libre para poder tomar buenas decisiones.
  • La autoestima de los miembros mejorará.
  • Habrá más confianza y más tranquilidad.
  • Habrá respeto y paz.
  • La relación será simétrica.

Helena Romeu Llabrés

Psicóloga clínica

Problemas en las relaciones de pareja: Potenciar la comunicación de calidad resuelve la mayoría de las dificultades
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