Síndrome de Peter Pan

En psicología o psiquiatría no se considera el Síndrome de Peter Pan como una enfermedad y no se encuentra en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornes mentales. Más bien se determina como un término de la psicología popular caracterizado por la inmadurez de la persona en determinados aspectos psicológicos y sociales.

El Síndrome de Peter Pan

¿Cómo son?

Hablamos de personas con rasgos de irresponsabilidad, dependencia, rebeldía y narcisismo, con una atención muy baja o nula a las normas sociales establecidas. En el fondo, este tipo de sujetos son muy inseguros y temen no ser queridos o aceptados, por lo que desarrollan una coraza defensiva de arrogancia y pretendida seguridad.

En consulta, he tenido casos de este tipo y normalmente se trata de individuos solitarios con poca capacidad para empatizar con los demás. Emocionalmente inmaduros, se rigen por sus deseos y normas propias, aunque para ello se aprovechen de los derechos de aquellos que les rodean. Acostumbran a comportarse de forma egoísta y autónoma, velando por sus propios intereses y sin sacrificarse por las personas cercanas y que les aman.

Tienden a rechazar el compromiso, las responsabilidades u obligaciones y normalmente llevan vidas erráticas sin planes a largo plazo. Normalmente son adictos a los cambios y a la novedad, con tendencia a aborrecer aquello que les es conocido y familiar. En muchas ocasiones idealizan la juventud al mismo tiempo que niegan la madurez; en el fondo son muy inseguros y con baja autoestima; son egocéntricos, sintiéndose con el derecho de pedir y recibir de los otros sin tener que dar nada a cambio; Irresponsables y deseosos de una libertad infinita, mantienen una baja tolerancia a la frustración, por lo que constantemente se sienten insatisfechos; prefieren tomar el camino fácil sin esforzarse ni tomar iniciativas; con conductas evitativas, prefieren no afrontar los problemas.

¿Existe cura?

En relación al tratamiento, no existen fármacos capaces de apaciguar este tipo de síndrome, pues los aspectos implicados hacen referencia a los rasgos de personalidad del sujeto. Este tipo de pacientes acostumbran a rehuir la psicoterapia, pues se sienten aparentemente seguros en este infantilismo conocido para ellos y no desean modificar su estilo de vida. Prefieren vivir en un mundo sin normas que ingresar en la esfera adulta de los límites y el esfuerzo personal.

La primera fase de la terapia consiste en que el sujeto reconozca su coraza y en ofrecerle posibilidades de cambio que les puedan parecer apetecibles. A partir de aquí, el trabajo se basa en aprender a valorar aquellos aspectos relacionados con la madurez y sus beneficios.

Parecen felices, ¿Lo son?

De todas formas, para quien padece el Síndrome de Peter Pan, no todo es facilidad y diversión. Es frecuente que estos sujetos padezcan ansiedad o trastornos del estado del ánimo (depresión) asociados, pues, aunque se han construido una gruesa coraza protectora, en ocasiones ésta desaparece o flaquea simplemente y es cuando el paciente se topa con una vida vacía y sin sentido de realización. En la mayoría de los casos, no tienen parejas estables y, si las tienen, son inadecuadas.

Helena Romeu Llabrés
Psicóloga Clínica
Nº de colegiada 19543

Síndrome de Peter Pan
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