Se han realizado experimentos que nos levan a la conclusión de que el cerebro es un órgano plástico y flexible que se adapta constantemente a su entorno, generando nuevas conexiones entre los millones de neuronas que lo conforman. Uno de esos tests se hizo con un grupo de voluntarias donde se analizó por resonancia magnética, los cambios que se realizaban en el cerebro de las participantes tras jugar a un videojuego (el profesor Layton) durante varias horas al día en un mes. Estos cambios indicaron que la práctica diaria con el videojuego fortalece el cerebro preparándolo para la actividad cognitiva.

Se puede conseguir una mejora del rendimiento del cerebro con el entrenamiento, que puede hacerse más flexible, desarrollándose áreas de procesamiento visual y espacial, planificación, razonamiento, comprensión verbal, etc. Así se pueden cambiar hábitos o insertar nuevos.