Fobias: Tipos de fobia y miedos

fobias

Llamamos fobia a cualquier miedo hacia algo que, en principio, es inofensivo. Se trata de un miedo irracional, cuyos mecanismos psicológicos no siempre están claros.

Clases de fobias

Hay muchos tipos de fobias: claustrofobia es el miedo a estar en lugares cerrados, herpetofobia el miedo a las serpientes, etcétera.

Las fobias más corrientes hacen referencia a animales o insectos, situaciones naturales (tormentas, precipicios), sangre e inyecciones, o a situaciones concretas (túneles, ascensores, aviones, etcétera).

Ir de vacaciones puede ser un martirio para quienes tienen algún tipo de fobia. El periodo vacacional suele comportar viajes, cambios de entorno y un mayor acceso a la naturaleza. De ello pueden derivarse problemas para las personas con alguna de las fobias descritas. El miedo a volar en avión, el miedo a animales o insectos y el miedo a fenómenos atmosféricos son los más frecuentes.

Fobias concretas

Las fobias específicas, es decir, el miedo concreto a alguna de las circunstancias señaladas, tiene buen tratamiento psicológico. La persona debe aprender a”afrontar” las cosas o situaciones que le atemorizan. Este aprendizaje del afrontamiento se puede realizar de forma lenta y progresiva, o bien de forma rápida.

Las fobias suceden en distintas formas. Una fobia específica significa un miedo a algún objeto o situación determinada. Una fobia social es el miedo a colocarse en una situación que se interpreta como vergonzosa en un medio social. Por último, la agorafobia, que frecuentemente acompaña al trastorno de pánico es el miedo que siente la persona de encontrarse en cualquier situación que pueda provocar un ataque de pánico o de la cual le sea difícil escapar si éste llegara a ocurrir.

“Tengo miedo de viajar en avión y por lo tanto ya no lo hago. Es una sensación horrible la que siento cuando se cierra la puerta del avión y me siento metido en una trampa. Mi corazón late fuertemente y sudo la gota gorda. Si alguien comienza a hablarme me pongo tenso y me preocupo. Cuando el avión comienza a ascender no hace otra cosa que reforzar el miedo de que no puedo salir de ahí. Me imagino que estoy perdiendo el control, que mi mente danza como loca, que subo por las paredes, pero por supuesto, nunca lo hago.

No me da miedo que el avión se estrelle o que nos toque clima turbulento. Es únicamente esa sensación de estar atrapado. Siempre que he querido cambiar de trabajo tengo que pensar “¿va a ser necesario viajar en avión?”. Por el momento solamente voy a lugares a los que pueda ir manejando o por tren. Mis amigos siempre me dicen que, de todas maneras, no podría salirme de un tren que va viajando a altas velocidades así que ¿por qué los trenes no me molestan? Yo les contesto que éste no es un miedo racional.”

El origen de las fobias

Muchas personas experimentan fobias específicas, miedos intensos e irracionales a ciertas cosas o situaciones; algunos de los más comunes son: perros, espacios cerrados, alturas, escaleras eléctricas, túneles, manejar en carreteras, agua, volar y heridas que produzcan sangre. Las fobias no son únicamente miedo extremo, son miedo irracional. A lo mejor alguien puede esquiar en las montañas más altas con toda facilidad pero siente pánico de subir al 10º piso de un edificio de oficinas. Los adultos con fobias comprenden que sus miedos son irracionales pero enfrentarse a los objetos o a las situaciones que las ocasionan o siquiera pensar en enfrentarlos, ocasiona un ataque de pánico o ansiedad severa.

Las fobias específicas atacan a más de una de cada diez personas. Nadie sabe exactamente qué las ocasiona aunque parece que son hereditarias y que son más comunes en las mujeres. Generalmente las fobias aparecen primero en la adolescencia o en la edad adulta. Comienzan repentinamente y tienden a ser más persistentes que las que se inician en la niñez; de las fobias de los adultos únicamente más o menos el 20 por ciento desaparecen solas. Cuando los niños tienen fobias específicas, por ejemplo, miedo a los animales, esos miedos por lo general desaparecen con el tiempo aunque pueden extenderse a la edad adulta. Nadie sabe por qué persisten en algunas personas y desaparecen en otras.

La forma lenta consiste en el aprendizaje de técnicas de relajación y de control del pensamiento, al tiempo que la persona va pensando en aproximarse lentamente a la situación temida. La hipnosis puede ser un auxiliar de primer orden en estos acercamientos. Una vez la persona ha conseguido pensar tranquilamente en la situación temida, se trata de pasar progresivamente a la aproximación real.

La forma rápida se basa en colocar a la persona en una situación de máxima ansiedad, y esperar que la ansiedad se extinga por agotamiento. Por ejemplo: una persona con fobia a los ascensores es situada dentro de un ascensor, junto con el terapeuta, y es aleccionada a “consumir” su ansiedad, hasta que esta desaparezca por completo. La ansiedad despertada por una situación suele bajar al 50% en la primera hora, al 20% en la segunda hora, y extinguirse por completo durante la tercera hora. Si se combinan técnicas de relajación es factible reducir el proceso a poco más de una hora. De esta forma la persona aprende que es posible convivir con las situaciones más temidas y, a partir de ahí, regular sus miedos irracionales.

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Tratamiento para fobias específicas

Las personas con fobias no sienten la necesidad de recibir tratamiento si les es fácil evitar lo que les causa miedo. Sin embargo, en ocasiones tendrán que tomar decisiones importantes en su carrera o en lo personal para evitar una situación que les produzca fobia.

Cuando las fobias interfieren con la vida de una persona, el tratamiento puede servir de ayuda. Un tratamiento efectivo generalmente involucra cierto tipo de terapia de conocimiento cognoscitivo llamada insensibilización o terapia de exposición, en la cual los pacientes se exponen gradualmente a lo que los asusta hasta que el miedo comienza a desaparecer. Tres cuartas partes de pacientes se benefician grandemente con este tratamiento. Los ejercicios de relajamiento y respiración también contribuyen a reducir los síntomas de ansiedad.

No existe hasta ahora un tratamiento comprobado a base de medicamentos, para fobias específicas, pero en ocasiones ciertas medicinas pueden recetarse para ayudar a reducir los síntomas de ansiedad antes de que la persona se enfrente a una situación de fobia.

Fobias de impulsión

Las fobias de impulsión son un síntoma más común de lo que la gente puede pensar, que es molesto y hacer sufrir bastante o incluso mucho al paciente que lo padece. La descripción de una fobia de impulsión sería la siguiente:

Una fobia de impulsión es aquel pensamiento, sensación o impulso (que incluso puede visualizarse)  que tiene o siente una persona de poder realizar una acción por parte de ella misma que en el fondo no es deseada, y que muy a menudo implica hacer daño a los demás o a ella misma, o bien implica algún tipo de comportamiento no adecuado hacia los demás.

Ejemplos de fobias de impulsión

Imaginemos una mujer que se dirige a coger el metro. Cuando está esperando que llegue el metro, de repente puede reconocer el pensamiento (totalmente absurdo) de que ella misma podría descontrolarse y tirarse al tren, o bien incluso reconocer el pensamiento o el impulso de que podría descontrolarse y empujar a algun otro viajero y tirarlo a la vía del tren.

La clave de la fobia de impulsión está en que la persona conscientemente sabe y reconoce que no quiere realizar la acción que le pasa por la cabeza, pero tiene miedo de descontrolarse y poder realizarla. De hecho, se puede asegurar que es muy improbable que una fobia de impulsión se convierta en un acto real.

En el fondo, esta es la mejor definición de fobia de impulsión, el miedo en sí mismo a descontrolarse y realizar una acción dañida para uno mismo o para otros.  

Más fobias de impulsión comunes pueden ser el miedo a los cuchillos, por el temor a poder coger uno y usarlo con una intención dañina hacia uno mismo o hacia otros, el miedo a las alturas, también por el temor de descontrolarnos y lanzarnos.

Las fobias de impulsión son comunes y pueden pertenecer a diferentes tipos de trastornos o bien incluso pueden ser un síntoma aislado.

Relación con trastornos

En la mayoría de casos suelen pertenecer a un trastorno obsesivo compulsivo  (TOC), aunque también pueden ser presentes en un trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o en estados de estrés post-traumático, o también a un estado depresivo. Lo mejor es valorar cada caso en concreto.

También es común presentar las fobias de impulsión en el post-parto, y en este sentido las madres experimentan pensamientos desagradables hacia sus bebés, con miedo a perder el control sobre ellas mismas y poder  dañar a sus bebés.  Algunos ejemplos comunes pueden ser el miedo a dejar caer un bebé cuando lo sostienen en brazos, o el miedo a poder lanzarlo desde alguna altura o a hacerle daño.

Hay que valorar el malestar que produce la fobia de impulsión y plantear el tratamiento más adecuado, que suele ser un tratamiento médico.

A menudo la medicación es muy efectiva con este síntoma, y puede mejorar mucho o incluso desaparecer. Se suele tratar con fármacos que trabajen los circuitos serotoninérgicos pero  siempre hay que valorar cada caso. A menudo se complementa el tratamiento médico una vez ha mejorado el síntoma con tratamiento psicológico.

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