Nuestro mundo reside en el estado de ánimo en que estamos.
Cuando cambia nuestro estado de ánimo, el mundo cambia con él.
E. Chirinos

Como comentaba en anterior artículo sobre qué es coaching y cómo funciona un proceso de coaching personal, los dominios principales a explorar en una sesión de coaching son: el lenguaje (qué es lo que digo), la emoción (cómo lo digo) y la corporalidad ( cómo está mi cuerpo cuando me expreso)

Estos tres aspectos se  influyen constantemente entre sí de forma que es elección nuestra usar cualquiera de ellos para modificar los otros dos.

La importancia de las emociones

En general dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a desarrollar diversas habilidades que nos posibilitan ejercer los distintos roles que desempeñamos a lo largo del día, pero nos olvidamos en muchos casos de la más importante, transversal en todas las áreas: la competencia emocional.

Somos seres fundamentalmente emocionales y es de vital importancia que aprendamos a gestionar nuestras emociones, las cuales nos aportan datos sobre cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con nuestro entorno y en general, sobre cómo evoluciona nuestro “proyecto de vida”.

No obstante,  no siempre resulta fácil entender su mecanismo ni manejarlas en nuestro acelerado día a día.

Etimológicamente “emoción” proviene del latín exmovere, movimiento de adentro hacia afuera. Podemos decir que las emociones son reacciones o respuestas a un determinado estimulo, ya sea externo o interno como puede ser un recuerdo o una idea .

En nuestro a veces difícil camino de búsqueda de equilibrio y bienestar, es importante ser  conscientes de las emociones que nos habitan.

Tengamos presente que las emociones sencillamente ocurren, no las generamos voluntariamente, pero lo que sí depende de nosotros es estar atentos para reconocer que emoción experimentamos en cada momento, integrar la información que nos proporciona y poner en marcha estrategias que nos faciliten canalizarlas de forma adecuada.

Las emociones pueden ser fugaces o perdurar en el tiempo, ser leves o intensas, agradables o desagradables pero en cualquier caso, siempre movilizan energía y condicionan al cuerpo para que se adapte a determinadas circunstancias o se enfrente a situaciones específicas. Tengamos en cuenta que las emociones están íntimamente conectadas con nuestra salud, por lo que una buena gestión redundará sin duda  en una vida más saludable

Toda emoción cumple una función: La de evaluar mi organismo si lo que sucede en el exterior me gratifica o frustra y la posibilidad consiguiente de buscar una salida. Por tanto nos indica el grado de interacción en el medio siempre y cuando estemos en contacto con ellas. No existen por definición emociones positivas o negativas, sino que es la gestión de cada emoción lo que en todo caso le dará esa connotación

El espacio de respeto absoluto, confidencialidad y confianza de un proceso de coaching, es un lugar idóneo para permitir que nuestras emociones  aparezcan, escucharlas, identificarlas, incorporar la información que nos ofrecen y convertirlas en nuestras aliadas.

Las emociones van y vienen constantemente y están siempre presentes en cualquier tipo de relación (personal, social, profesional). Hay quien las vive como un obstáculo pensando que la solución pasa por  ejercitar una mente fría y racional mientras que otros, por el contrario, permiten que las emociones asuman el control de sus vidas.

Aquí reside nuestro gran reto.  No se trata de evitarlas ni tampoco de dejar que nos arrastren sino de poder entender cada emoción, comprender su propósito en el momento adecuado y pasar a la acción de forma efectiva y coherente con  nuestro objetivo.

Se trata de hallar el punto de equilibrio necesario  realizando un trabajo en equipo entre razón, emoción y acción. De esta manera evitaremos la  incomoda sensación en la que en ocasiones nos sumimos cuando pensamos de una determinada manera pero  sentimos algo distinto y en algunos casos acabamos emprendiendo una acción que no está acorde ni con lo pensamos ni con lo que sentimos.

El concepto de  Inteligencia Emocional, fue un término difundido mundialmente a raíz de la publicación del famoso libro de Daniel Goleman,  “Inteligencia Emocional” publicado en 1995, y se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales propios y ajenos

Las claves para su óptimo desarrollo pasan por desarrollar la Inteligencia Interpersonal, que implica la capacidad de establecer relaciones con otras personas y   la  Intrapersonal , referida al conocimiento de uno mismo .

Desde este punto de vista, ser inteligentes emocionalmente implica manejar lo mejor posible cinco habilidades, las cuales tienen mucho que ver con el coaching:

  1. Conocimiento de las propias emociones. Conciencia de uno mismo. Si no contamos con ella nos resultará muy difícil ponernos en marcha o hacerlo en la dirección correcta.
  1. Control de las emociones o autorregulación: Dar una respuesta adecuada a la emoción que estoy experimentando. Este aspecto tiene mucho que ver con cómo expresamos lo que sentimos sin herir al otro, con nuestra forma de comunicar.
  1. Automotivación. Se trataría de observar de que manera me adapto a lo que siento y voy tomando decisiones en función de lo que realmente me conviene para lograr mi bienestar y alcanzar mis objetivos. Si me mantengo en esa dirección mi motivación será alta, pero si soy consciente de que no estoy en esa línea y a pesar de ello no hago nada para cambiar la situación, me estaré boicoteando a mí mismo y generando sufrimiento innecesario.
  2. Empatía: reconocimiento de las emociones de los demás: Tener presente que cada uno tenemos nuestras emociones y ser capaces de captarlas, volviendo a nuestro estado emocional sin sentirnos arrollados por las emociones del otro ni ser nosotros los que arrastremos al otro hacia nuestra emoción.
  3. Habilidades o destrezas sociales

En este complejo  y retador proceso de mejorar nuestra inteligencia emocional, la  metodología coaching puede adquirir un papel protagonista. Mediante el proceso de acompañamiento, la persona podrá adquirir ese mayor autoconocimiento, tomar conciencia, comprender y gestionar sus emociones construyendo si fuera necesario  espacios emocionales más adecuados para el logro de sueños y la consecución de sus objetivos, proporcionándole una vida con más armonía y tranquilidad. 

flecha

El éxito está al final de la flecha que apunta al blanco escogido. El arco que nos impulsa con precisión al objetivo anhelado, es la emoción que sentimos al desear intensamente alcanzar esa diana.