Como pasa con la mayoría de trastornos mentales, los TCA tienen unas causas de naturaleza muy variable y, a la vez, bastante inciertas. Los estudios cuentan que en su etiología se ven involucrados factores biológico-genéticos, de vulnerabilidad, características psicológicas, aspectos socioculturales y estresores. Qué causa es más importante y cual más insignificante sigue siendo un misterio para los investigadores.

Los TCA suelen iniciarse en la adolescencia, aunque la frecuencia de inicio en la edad adulta e infantil va in crescendo. Principalmente, afecta a la población femenina (aproximadamente, 9 de cada 10 casos son mujeres).

Vamos a repasar qué factores intervienen en su etiología:

Factores biológicos:

Estamos hablando sobre todo de factores genéticos y alteraciones neurobiológicas.

  • Los estudios muestran que hay mayor frecuencia de TCA cuando en una familia ya hay un familiar con este tipo de trastorno. Por lo tanto, podríamos hablar de una vulnerabilidad familiar para los TCA.
  • Otros estudios concluyen que hay una asociación positiva entre determinados neurotransmisores y mayor vulnerabilidad a sufrir anorexia nerviosa (AN). Los más estudiados son neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
  • Según estos datos, la genética parece explicar entre el 60% y el 70% de la vulnerabilidad en el caso de la AN. Pero en el caso de bulimia nerviosa (BN), por el momento, los estudios de factores biológicos no son concluyentes.

Factores socioculturales:

Se han observado los siguientes componentes sociales y culturales como factores de riesgo de los TCA:

  • Los modelos familiares de sobreprotección, rígidos, exigentes, conflictivos y poco cohesionados, así como las familias desestructuradas (padres divorciados).
  • Los antecedentes familiares de trastornos afectivos y sintomatología obsesivo-compulsiva, y la presencia de TCA, especialmente en las madres.
  • Dietas o conducta alimentaria atípica en la familia, preocupación por el peso por parte de los padres, obesidad (sobre todo en las madres) y hábitos alimentarios poco regulares durante la infancia.
  • Alcoholismo (sobre todo en los padres).
  • Profesiones o actividades durante la infancia o adolescencia que valoran excesivamente la delgadez o el peso.

Factores psicológicos:

Se han asociado los siguientes factores psicológicos con los TCA:

  • Trastornos de personalidad, Trastornos obsesivo-compulsivos, trastorno de control de impulsos.
  • Realizar una dieta anómala y restrictiva, historia personal de dificultades alimentarias.
  • Preocupación por el cuerpo, excesiva rigidez y perfeccionismo.
  • Retraimiento social y baja autoestima.

Acontecimientos vitales potencialmente estresantes:

  • Abusos sexuales o físicos durante la infancia
  • Críticas respecto al físico
  • Antecedentes de crisis vital

Conocer los factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de sufrir un TCA es útil para predecir este tipo de trastornos y así poder hacer un trabajo de prevención en personas vulnerables a los TCA. Además, una temprana detección de estos problemas puede ayudar a la persona que los está sufriendo, pues se recomienda empezar el tratamiento lo antes posible ya que cuando menos grave es el trastorno menos difícil es trabajarlo y menos riesgo tiene el paciente (sobre todo por temas de desnutrición y consecuencias físicas).

Los TCA traen consecuencias para la persona que los sufre a nivel físico, psicológico y social, así como también afecta a la familia y entorno de la víctima. Estas consecuencias son a la vez factores perpetuantes del trastorno.  Así pues, enfocar el trabajo en los factores de riesgo puede ayudar a romper el círculo vicioso que representan los TCA.

Magalí Andreu,
Psicóloga