¿Qué es la ludopatía y cómo tratarla?

ludopatia

El juego patológico, también llamado ludopatía (de unas palabras griegas que significan exactamente juego patológico) es definido como trastorno mental, tanto en el ICE-10, el manual de clasificación de enfermedades Mentales de la OMS, como en el DSM de la Asociación Americana de Psiquiatría. Cuando una persona presenta una adicción patológica a los juegos de azar y las apuestas, se está hablando de un caso de ludopatía. En este caso la adicción consiste en un deseo que no se puede reprimir por jugar, más allá que la persona sea consciente de las consecuencias que puede acarrear una decisión de esta clase.

La dificultad que encuentra una persona ludópata para resistirse a esta clase de comportamientos repetitivos, puede ocasionar que, como consecuencia, su vida cotidiana se vea condicionada a niveles inimaginables. En cuanto a la afirmación anterior, tan sólo es necesario pensar en las personas que se han obsesionado con los juegos de azar y las apuestas en un casino.

¿Qué es la ludopatía?

Bien es verdad que el juego, practicado con mesura, puede ser entretenimiento. Pero no es menos cierto que algunas personas caen en el juego como enfermedad. Lo mismo que sucede con el consumo moderado de alcohol y el alcoholismo. Las cifras de que disponemos en cuanto a juego patológico, por ejemplo, permiten suponer que un 1-3 % de la población adulta cae en este tipo de trastorno.

De acuerdo con los estudios psicológicos sobre el tema, este tipo de situación se experimenta de esta manera porque una persona con ludopatía encuentra en este impulso incontrolable un mecanismo con el que libera su nivel de estrés y que incluso le ayuda a sentir que está escapando de problemas personales graves.

Para diagnosticar a una persona con ludopatía es necesario identificar sus síntomas, hacer observación y en simultáneo reconocer cierta clase de actos en los que también se puede manifestar algo de irritabilidad cuando se intenta hacer que se olvide de la utilización del juego o las apuestas.

¿Por qué algunas personas no pueden jugar de forma “normal”, y llegan a la ruina económica y moral jugando incesantemente su dinero en casinos, bingos, loterías o tragaperras?

El juego patológico se considera un trastorno del control de los impulsos, tal y como puede ser la piromanía (provocación de incendios), la cleptomanía (robar repetidamente sin necesidad) o las crisis de agresividad episódica e incontrolada. La persona enferma de ludopatía juega, de forma obsesiva, aunque con distintas connotaciones según los casos.

Hay quienes dicen disfrutar con la “acción”, con la emoción que supone el juego. En este caso, pueden aumentar sus apuestas para conseguir mayor excitación al aumentar el riesgo. Otros ludópatas mienten diciendo que “suelen ganar” o, como mínimo, “quedar en paz”. Algunos de ellos juegan como medida para liberar sus tensiones en situaciones de ansiedad o de depresión. Otros dicen que deben reparar las pérdidas, y que esto se producirá cuando llegue la buena racha…

En todos ellos lo más típico es que el problema se alarga en el tiempo. Las personas con este trastorno tienden a mentir a sus familiares, amigos, médicos y psicólogos, intentando minimizar su situación de juego patológico: “No hay para tanto” dicen.

Síntomas de la ludopatía

La ludopatía se puede describir como en una enfermedad en la que el paciente se ve obligado por una necesidad psicológica incontrolable a jugar, de forma persistente y progresiva, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional. Actualmente está considerado en la nueva edición del DSM- V , como una adicción sin sustancia, y no ya como un trastorno del control de los impulsos. Es por ello que al tratarse de una adicción, la ludopatía incluye sintomatología propia de la conducta adictiva y sintomatología derivada de la sintomatología de abstinencia.

Los síntomas más comunes de una persona que sufre ludopatía pueden ser muy variados. Es común que las personas que sufren estos problemas escondan la situación.

Podemos encontrarnos con una persona a quien creemos que le está cambiando el caracter, alguien que se muestra más arisco de lo habitual o más nervioso. También es habitual que la persona se queje de dificultades de concentración y atención, dificultades de rendimiento en su entorno laboral y familiar o dificultades sociales.

La sintomatología de la ludopatía también puede englobar signos y síntomas propios de un trastorno depresivo o de un trastorno de ansiedad. La persona se puede mostrar más ansiosa, mostrándose más preocupada en general por las cosas, con sintomatología de crisis de ansiedad. Asimismo, los síntomas depresivos asociados pueden ser que la persona se muestre más triste, con menos ganas de hacer cosas, con un llanto más fácil, y con mayores dificultades con conciliación de sueño.

En resumen, pues, un cambio brusco en el carácter, con mayor agresividad, mayor retraimiento o aislamiento de nuestro amigo o familiar, o la instauración de síntomas de ansiedad o depresivos nos deben hacer pensar en una adiccióm al juego. Por todo ello, si se detecta esta sintomatología en alguien cercano a nuestro entorno, es importante pedir ayuda a un profesional y poder valorar las opciones de tratamiento.

El tratamiento incluye medicamentos que nos ayuden a mejorar la ansiedad y los síntomas depresivos , como fármacos antidepresivos, fármacos que nos ayuden a mejorar la sintomatología de impulsividad o la agresivida. También es importante poder gestionar y mejorar las alteraciones de sueño o de concentración.

Por otro lado, el tratamiento psicológico es básico en el acompañamiento para poder acabar con la adicción y los síntomas propios de la ludopatía.

Riesgo

Existe el riesgo añadido de que, al perder mucho dinero, recurran a falsificaciones, engaños, robos, fraudes o abusos de confianza para conseguir fondos y continuar jugando. Se da este fenómeno, muchas veces, en personas con facilidad para hacerse “adictas” a otras contingencias: al trabajo, a los atracones de comida, al tabaco, al alcohol… Con facilidad incurren en trastornos depresivos, y en graves dificultades de adaptación. De las personas tratadas por juego patológico, un 20 % ha cometido al menos un intento de suicidio.

El retrato robot de un jugador patológico suele ser el siguiente: edad adulta, con antecedentes de alteraciones por adicción a sustancias (tabaco, alcohol, etc.) o con antecedentes de trastornos por ansiedad o depresión, con dificultades para adaptarse socialmente y para tolerar las frustraciones. La distribución por sexos nos habla de una mayoría de varones (dos tercios), aunque en nuestro país se equilibra la proporción a causa de la gran cantidad de máquinas tragaperras existentes.

¿Cómo tratar a un ludópata?

El tratamiento de las personas con este trastorno debe incluir aspectos médicos, psicológicos y sociales. Algunos de los casos, con trastornos depresivos claros, responden de forma favorable al empleo de medicación antidepresiva. En las más de las veces es necesario también practicar programas de deshabituación, a base de técnicas psicológicas que potencien el control de los impulsos, y la puesta en práctica de pensamientos positivos que permitan luchar contra el hábito.

También son muy útiles las asociaciones de autoayuda, tipo “alcohólicos anónimos”, en este caso “jugadores anónimos”, con dinámicas de grupo encaminadas a conseguir un refuerzo social, tanto para el paciente como para sus familiares.

Existen centros hospitalarios con tradición en el tratamiento de la adicción al juego. El Servicio de Psiquiatría del hospital Príncipes de España fue pionero en este aspecto. En ellos, las personas adictas al juego aprenden a controlar y encauzar sus impulsos, así como a mejorar las pautas de comportamiento y socialización que les permitan incrementar sus actividades lúdicas. En los casos en que el juego patológico es una forma de buscar excitación, es pertinente encauzar a las personas hacia otras ocupaciones no menos excitantes (deporte, aventura…) pero mucho más adaptativas en lo que se refiere a la felicidad personal.

En la mayoría de los casos, hay aspectos fisiopatológicos implicados, pues el déficit de control de los impulsos se asocia con la carencia o mal funcionamiento de algunos neurotransmisores como la serotonina o la dopamina. Por lo tanto, es posible la necesidad de un tratamiento farmacológico para tratar el trastorno.

Además, es muy probable que las personas aquejadas de esta patología tengan otro tipo de trastornos asociados como ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH o TDA) o adicción al alcohol u otras substancias.

A nivel psicológico, personalmente, una de las formas por las cuales me gusta tratar este tipo de trastornos es basándome en el siguiente principio:

Considerando a los humanos como seres hedonistas por naturaleza, tal y como postula Epicuro en su doctrina filosófica, somos sujetos que buscan constantemente el placer en todo aquello que hacemos. Somos, según esta teoría, buscadores empedernidos del beneficio constante, como una especie de adictos a todo aquello que nos aporta algo positivo y que nos aleja del dolor y la ansiedad.

Normalmente, y como hemos anotado antes, aquellas personas que son adictas a algo, como es el caso del ludópata al juego, padecen sintomatología depresiva. Uno de los síntomas más típicos de la depresión o ansiedad es la dificultad para disfrutar de las cosas o sentir placer de cualquier tipo.

Pensad, por ejemplo, que en nuestro interior hubiera un vaso vacío imaginario el cual debemos llenar cada día con beneficios. Una persona normal y corriente, obtiene estos beneficios prácticamente de cualquier acción, por ejemplo, un paseo por la playa, jugando con sus hijos, tomando un café con los amigos o yendo al gimnasio.

Por el contrario, el que padece un trastorno de ansiedad o del estado del ánimo, tiene serias dificultades para disfrutar de cualquier cosa, hasta que un día, por casualidad, descubre una actividad que le proporciona enorme placer, por ejemplo para un ludópata el juego. Al estar obligado a llenar el mencionado vaso y al estar prácticamente incapacitado para hacerlo a través de otras cosas, la persona con dificultad para experimentar placer, se vuelve adicta a aquello que sí se lo proporciona aunque sea perjudicial para sí mismo, por el hecho de realizarlo en exceso, con consecuencias negativas  y de forma descontrolada.

En estos casos, un trabajo importante a realizar en terapia es enseñar a la persona a disfrutar de otras cosas lo cual, en muchas ocasiones y como hemos comentado anteriormente, requiere, al mismo tiempo, de un tratamiento farmacológico asociado que disminuya la sintomatología y restablezca la capacidad para experimentar placer.

En resumen, una de las formas en psicoterapia de abordar el tema de las adicciones como la ludopatía es a través del principio de la necesidad de obtención de beneficios aunque, evidentemente, no es la única manera de afrontar este tipo de demandas.

Qué es la ludopatía ¿Cómo tratar a un ludópata?

Criterios para considerar que el juego es patológico

  1. La persona invierte cada vez más tiempo, esfuerzos y dinero en actividades de juego.
  2. La persona puede negar que tenga un problema, y decir que es capaz de controlar, pero, aunque lo intente, no consigue abandonar el habito.
  3. Gasto desmedido de dinero. Deudas. Apropiaciones indebidas.

Datos interesantes sobre la ludopatía

  • En los lugares de juego donde hay control, casinos y bingos, puede prohibirse la entrada a los jugadores patológicos. Para ello la familia debe solicitar la orden judicial pertinente.
  • Los estados deberían limitar las loterías oficiales, especialmente aquéllas con atractivos añadidos: artilugios de TV, tiques de rascar y ganar, etc. Su expedición en lugares impropios, supermercados por ejemplo, añade tentación y favorece la ludopatía.
  • Ante cualquier duda de que alguien está jugando en exceso, debe buscarse ayuda profesional (médicos, psicólogos) o social (asociaciones de autoayuda tipo Jugadores Anónimos).
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