El perfil del acosador laboral

El mobbing o acoso laboral es un tipo de maltrato que se ejerce en el trabajo por parte de un acosador hacia un superior, un igual o un subordinado (este último es el más típico). Se dan una serie de estrategias de acoso, a lo largo de un período mínimo de tiempo (según los expertos se considera mobbing a partir de los seis meses, más o menos), en un número intensidad y gravedad determinados.

Estas estrategias de forma puntual y por separado pueden no cumplir el criterio exacto de acoso laboral, pero cuando se producen varias de ellas, de forma habitual a lo largo del tiempo, entonces sí que debemos valorar la posibilidad de que lo sea.

Algunos ejemplos son:

  • Dar a la persona una carga de trabajo de manera malintencionada.
  • Prohibir a compañeros hablar con la víctima.
  • Dejar a la persona sin ningún trabajo qué hacer.
  • Menospreciar, humillar o insultar.
  • Desvalorar de forma malintencionada el trabajo realizado.
  • Dificultar las reuniones con el jefe.
  • Cargar con gastos económicos a la persona de forma malintencionada.
  • Aislar a la persona de sus compañeros de forma física.
  • Reírse de la vida personal de la víctima.
  • Impedir ascensos, cursos o formaciones.

Normalmente, la persona que ejerce el mobbing tiende a tener una serie de características de personalidad asociadas:

  • Acostumbran a ser personas con baja autoestima, aunque aparentemente parezcan muy seguros de sí mismos.
  • Son agresivos en su actitud y en su comunicación, aunque con otras personas pueden ser encantadores y amables. Se irritan fácilmente e incluso tienen explosiones de ira que pueden aterrorizar a sus víctimas.
  • Tienden a ser manipuladores, utilizando la tergiversación, la demagogia y el engaño.
  • Normalmente son personas poco empáticas que buscan únicamente su propio beneficio, sin importarles demasiado atacar los derechos de los demás para conseguir sus objetivos.
  • Son desconfiados e incluso algo paranoicos. Siempre están pendientes del entorno y anticipan posibles agravios. Son rebuscados, obsesivos y malpensados.
  • Pueden tener rasgos de personalidad antisociales, maquiavélicos o sádicos, de manera que no les importa hacer daño a los demás si con eso consiguen sus fines e, incluso, algunos disfrutan con ello.
  • Algunos pueden tener características narcisistas e histriónicas de personalidad, creyéndose superiores a los demás, siendo pedantes y prepotentes, al mismo tiempo que les gusta ser centro de atención siendo exagerados y teatrales.
  • En varias ocasiones, hay poca conciencia por parte del acosador del daño que ejerce a su víctima, pues le cuesta empatizar con ella, de manera que no acostumbran a admitir que están ejerciendo un mobbing.
  • Normalmente, son personas emocionalmente inestables, con dificultades psicológicas  y conflictos internos.
  • Son muy rígidos e inflexibles y no es posible dialogar con ellos para llegar a acuerdos razonables.
  • Son cambiantes y de poco fiar. Varían constantemente sus opiniones, bandos o actitudes en función de sus intereses.
  • Dentro de sus valores éticos y morales no entran ni el respeto o consideración hacia el otro. No tienen compasión ni otros valores nobles.

Por todo lo anteriormente dicho, podemos deducir que los acosadores laborales son psicópatas y los que no lo son, si más no, se comportan como tales.

Por lo tanto, delante de este tipo de personas, no se debe perder el tiempo intentando caerles bien o tratando de ser complacientes con ellos, pues igualmente, van a continuar con sus ataques.

Por supuesto, en ningún caso, la culpa es del que sufre el acoso. Éste es sólo una víctima del acosador. En muchos casos, os sentís culpables, rompiéndoos la cabeza pensando en qué deberías haber o no haber hecho, y el caso es que nada depende de vosotros. La víctima es como una gacela que quiere enfrentarse a un león: ha perdido desde el principio y no tiene nada qué hacer. No intentéis convencer a un acosador de nada, sería como si la gacela intentara convencer al león de que no se la comiera.

La única solución, es pedir ayuda al departamento de RRHH de la empresa o a otros superiores para que hagan todo lo necesario para que esto termine. Si aun así, no recibís la ayuda que necesitáis, os recomiendo que os busquéis un buen abogado especialista en estos temas y os informéis sobre las opciones reales que tenéis. Al mismo tiempo y si os sentís desfallecer, contactad con un psicólogo, psiquiatra o médico de cabecera que os oriente.

Es posible que si estáis padeciendo mobbing os sintáis perdidos y con mucho miedo. Seguramente, tenéis ansiedad y lo veis todo negro. Pero os aseguro que si contactáis con las personas adecuadas, os informáis correctamente y pedís ayuda, hasta la peor de las situaciones tiene solución.


Helena Romeu Llabrés

Psicóloga clínica

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