Miedo al compromiso

Nos referimos a las relaciones humanas, esencialmente de pareja, en las que uno de los miembros, o los dos, evitan definir y formalizar  un tipo de contrato que suponga asumir una serie de compromisos y de responsabilidades.

El compromiso de pareja

Para evaluar qué significa esta especie de aversión al compromiso, vale la pena estudiar, uno por uno, los factores que se presentan en las relaciones de pareja.

Lo primero: ATRACCIÓN

El factor más temprano que suele influir en una relación es la atracción física o psicológica, la cual, si es común, puede ser el primer paso para seguir adelante. Otros factores previos son personales (motivación, necesidades…) o circunstanciales (soledad, disponibilidad…)

De ahí se pasa a simples amigos, hay  diferentes tipos de relación: amistad, cita(s), rollo de una noche, o de varias noches, semanas, meses, y distintas  reglas según los casos (simples amigos, follamigos, amigos con derecho a roce, novios, prometidos…).

Llega el AMOR

Poco a poco se establece un tipo de vínculo que, en muchos casos, va a llamarse AMOR. No es un concepto claro, quiere decir muchas cosas: los padres AMAN a sus hijos, los dueños AMAN a sus  perros y gatos, los creyentes AMAN a Dios sobre todas las cosas,  los maridos AMAN a sus mujeres y viceversa, y con frecuencia a sus amantes…  Corre mucho amor por ahí.

En una relación de pareja que se plantee algún tipo de compromiso, el AMOR puede ser de varios subtipos:

  1. AMOR PASIONAL, solo durante los primeros tiempos  (entre 2 meses y dos años más o menos). Es el AMOR LOCO,  esta fase en que los enamorados sueñan con el momento de verse y de tocarse,  se idealizan entre ellos (el AMOR LOCO ES CIEGO) se mandan mensajes a toda hora y sufren si deben estar separados aunque sea una hora. En esta fase de AMOR LOCO, por lo general,  hay mucho SEXO. La pérdida del AMOR PASIONAL a veces acaba con la relación. Y ya hemos dicho que este AMOR PASIONAL tiene fecha de caducidad. Una vez amortizado no es factible reeditarlo… a menos que sea con otra persona.
  2. AMOR REPOSADO. Es un amor más tranquilo, probablemente con sexo menguante, donde los miembros emplea, cada vez más, los términos de ternura, cariño, y otras soserías para indicar que “siguen queriendo a su pareja” pero que no están locamente enamorados.
  3. El AMOR VERDADERO, el más elevado, deriva de la capacidad de dar al otro lo que necesita para ser feliz, renunciando uno si cree que es importante hacerlo. El amor no debe basarse en el sacrificio (o el sufrimiento) sino en la capacidad de anteponer las necesidades de la persona amada sin que ello suponga un sufrimiento. El mayor amor sería el de quien es capaz de dar la vida; quizá únicamente el amor de padres o madres hacia sus hijos.

¿Y EL SEXO?

Hay un segundo factor, aparte del amor, que interviene en las relaciones de pareja. Es el SEXO.  Con matices, del cero al infinito. El cero absoluto hace que dudemos de llamar al asunto una “relación de pareja”, pero hay gente para todo. Si el SEXO va junto con amor, pues bien. Si no van juntos, bien también, a condición de que todos sepan a qué están jugando.

Lo más importante: El CONTRATO

Pero ya decíamos en el primer párrafo que los miembros de la pareja establecen entre ellos, ya sea de forma explícita o sobreentendida, una especie de contrato. Con diversos pactos, reglamentos, compromisos y responsabilidades. También del cero al infinito. Un encuentro furtivo, circunstancial, sexo de una noche (o de un ratito), supone un contrato mínimo, poco o nada exigente, y que no precisa demasiado AMOR y relativamente pocas obligaciones.

Una relación de pareja que se desee estable, duradera, “con futuro”, exige un tipo de compromiso superior y el establecimiento de una serie de pactos (qué espera cada uno, qué está dispuesto a ofrecer, a dar, a renunciar…)

No todo el mundo está preparado para asumir este tipo de responsabilidades. La relación de pareja, especialmente en la fase de AMOR LOCO, es divertida y lúdica. Conforme aumentan los deberes se incrementan también las servidumbres y los gravámenes. Y encima, el juguetón AMOR LOCO se va a tomar viento.

La capacidad de formular un contrato entre los miembros de la pareja será, de cara al futuro, el componente más trascendente para que las cosas funcionen. Mal negocio si alguno de los dos no se ve capaz de formular y establecer un contrato que resulte aceptable para todos.

Para establecer un contrato, lo que será tema de otro artículo, es necesario tener las cosas claras, unos objetivos vitales bien definidos  y conocidos por todos.