Podríamos decir, que el origen de la psicoterapia fuera, en algunos aspectos, el élenchos socrático. El élenchos, el método de Sócrates, es un tipo especial de diálogo, en el que mediante preguntas y planteamientos de problemas, el conductor extrae de las personas el conocimiento de la virtud, considerando que todos y cada uno de los seres humanos, poseemos. Sócrates suponía que este conocimiento está latente en nosotros, que lo podemos descubrir y así, llegar a ser más virtuosos, convirtiéndolo en un conocimiento consciente y explícito. Por lo tanto, no es tarea del conductor descubrir el significado del paciente, sino el ayudar a través de preguntas y planteamientos, a que sea la propia persona quien extraiga este conocimiento. El método socrático es el origen de la psicoterapia, porque es un método que descubre a través del diálogo. Porque en psicoterapia, consideramos que todos poseemos “una verdad” que puede estar latente, pero es en sí liberadora, que podemos encontrar en nosotros mismos y a través del diálogo con un psicólogo.

Aristóteles concebía la psicología como el estudio del alma, y definía a ésta como “la forma de un cuerpo natural con vida en potencia en su interior” (Acerca del alma, II, i, 412ª, 20-1). El alma es la forma, es lo que define la naturaleza de un ser vivo, lo que puede llegar a ser. El alma es esencia, provoca el crecimiento y el movimiento del cuerpo y los procesos vitales en general. “Sin el alma es cuerpo está muerto; sin el cuerpo, el alma no existe”. El alma humana es el alma racional, que implica el poder de pensar y poseer un conocimiento general.

Para el mundo helenístico y romano, lleno de cambios y perturbaciones sociales, el pueblo buscaba liberarse de los males alcanzando la ataraxia o felicidad, una felicidad que podían controlar ellos mismos (a diferencia de la Grecia clásica, que ésta, dependía de la suerte de cada uno). Así, se buscaba la capacidad de apaciguar la propia alma, consiguiendo un dominio de sí mismo para alcanzar la liberación personal. De esta forma las escuelas helenísticas de filosofía abren sus puertas para crear y enseñar una terapia del alma (Nussbaum, 1994).

En la Edad Media con el cristianismo, se creía que si uno estudiaba su alma de manera introspectiva, podía llegar a conocer a Dios, presente en todas las almas. Esta psicología introspectiva es característica de los primeros años de la filosofía cristiana. Para ellos, encontrar un orden externo, el orden de Dios, le serviría de guía en sus vidas.

Los filósofos del siglo XIV, realizaron una fuerte crítica por lo que dieron un salto importante, en el sentido de no identificar la psicología con la metafísica. Autrecourt defendía que solo existen los actos del entendimiento la voluntad y que solo podemos conocer aquello que nos transmiten los sentidos, por lo que el conocimiento se basa en la experiencia (al igual que los empiristas posteriores). Este intento de justificar el conocimiento humano del mundo externo es uno de los aspectos fundamentales de la ciencia cognitiva moderna. El cambio de una concepción externa de la mente a una concepción más interna e individualista dio origen al Renacimiento, con el que se inicia la transición de la psicología medieval a la moderna.

El rasgo más característico del Renacimiento lo constituye el resurgimiento del humanismo, por el que el ser humano y su vida en este mundo cobran toda la importancia. Es la era del conocimiento de la naturaleza.

El mundo moderno con la revolución científica, toma gran importancia, la conciencia, una cualidad sensorial secundaria, que no se encuentra en los objetos, sino que constituye ideas. Desde este momento y hasta la redefinición conductual entorno a 1900, la psicología fue el estudio de la relación entre el mundo subjetivo de la conciencia y el mundo físico de la materia. El orden de la experiencia humana ya no era fiable con el orden del mundo, descubrieron que el mundo que experimentaban no era el mundo real, sino algo creado por sus mentes.

René Descartes (1596-1650) pasó de la fisiología a la psicología, para desembocar en la fundación de la psicología científica. Descartes se propuso explicar fisiológicamente los procesos mentales. Pone énfasis en el lenguaje, de gran conexión con el pensamiento. Creó el concepto moderno de conciencia.

Siguió el siglo XVIII con la Ilustración y el siglo XIX en el umbral de la psicología como ciencia. Para ello, fueron fundamentales los avances en el campo de la fisiología y el desarrollo de los primeros métodos experimentales para el estudio de la mente. Aparecieron los tests mentales, a manos de Galton (1822-1911) en Gran Bretaña y Alfred Binet (1857-1911) en Francia. Con Binet la psicología se desarrolló como un complemento de la medicina y empezó a dedicarse al estudio de la psicología patológica. A raíz de ello la atención pasó al hipnotismo y de allí, el tratamiento de la histeria. Freud estudió la psicología del inconsciente utilizando la hipnosis en sus actividades como psicoterapeuta.

La historia de la psicología nos lleva al siglo XX, siglo en el que se fundan y desarrollan las principales escuelas de Psicoterapia.

En próximas entregas haremos un repaso de las principales escuelas de psicoterapia.

Laia Oliva
Psicóloga-Psicoterapeuta

Más artículos de Historia de la Psicología y Psicoterapia

Freud, el padre del psicoanálisis El Psicoanálisis: liderado por Sigmund Freud (1856-1939), psiquiatra y neurólogo…