Dos recientes tragedias mediáticas ponen sobre la mesa el Trastorno por Estres Postraumático

El pasado 24 de marzo conociamos la catástrofe aerea de Germanwings y a todos se nos estremecía el corazón. Los detalles  de las causas no hicieron sino empeorar  la situación.

En menos de un mes, el 20 de abril, en el Instituto Joan Fuster de Barcelona un alumno mataba un profesor y agredia a varias personas, en presencia de sus compañeros de clase.

Trastorno por Estres Postraumático

Estos hechos no deberían haber ocurrido nunca. Nos conmocionaron a todos, incluso a los que no perdimos a ningún ser querido ni fuimos testigos directos de las tragedias. Los familiares de las víctimas y los testigos de la matanza, además de la conmoción, el dolor y el sufrimiento por la pérdida, pueden desarrollar trastorno por estrés postraumático.

El trastorno por estrés postraumático o TEPT es un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad caracterizado por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que implica un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo.

Los síntomas se agrupan en tres bloques:
Reexperimentación: Las víctimas reviven la experiencia traumática en forma de pesadillas, imágenes y recuerdos involuntarios (flashbacks).
Evitación/bloqueo: Los pacientes evitan los lugares o situaciones asociados al hecho traumático, incluso se niegan a hablar de lo ocurrido, a fin de evitar la reexperimentación. Además bloquean los sentimientos, tanto negativos como positivos,  y como consecuencia se deterioran las relaciones personales.
Hiperactivación fisiológica: Las víctimas muestran una respuesta de sobresalto exageradas, hipervigilancia, insomnio, irritación, dificultades de concentración, etc.

El estrés postraumático no remite espontáneamente con el tiempo, la ayuda profesional resulta casi imprescindible.

Los objetivos del tratamiento del TEPT, van dirigidos a:
– Disminuir los síntomas.
– Prevenir complicaciones crónicas.
– Rehabilitación social y ocupacional.

El tratamiento puede presentar diferecias notables de un caso a otro, no sólo en función de las características de las personas, sino también de los hechos traumáticos desencadenates: no produce los mismos efectos una agresión sexual, que una catastrofe natural, o el choque de dos trenes. Cuando el suceso traumático se  produce en un ambiente identificado como “seguro” por la víctima (como el maltrato dentro de la pareja o familia o la violencia en la escuela) el TEPT es más intenso. Asimismo, si un “accidente” es percibido como intencionado o evitable (como el de Germanwings) es más traumatizante.

Además el TEPT puede venir asociado a otros problemas, que requieran también ser abordados en el contexto de un tratamiento integrado .

Los tratamientos que han demostrado una mayor eficacia en el tratamiento específico del estres postraumático son los basados en procedimientos cognitivo-conductuales. 

Las técnicas consideradas más efectivas son las siguientes:

Disposición de recursos de contención, que lleven al pacientes a sentirse atendido y entendido, expresarse libremente, o poder descargar sus miedos o inquietudes.

EMDR: Desensibilización y Reproceso por el Movimiento de los Ojos. Esta técnica parte de la premisa de que la ansiedad se debe a que la información acerca del evento traumático permanece sin haber sido procesada, manteniendo bloqueadas las cogniciones, conductas y emociones acerca del evento. La EMDR facilitaría el reprocesamiento del recuerdo traumático, mediante la reconstrucción cognitiva del evento, asociada a la inducción en el paciente de movimientos oculares sacádicos, y otras formas de estimulación bilateral.

Información al paciente sobre la naturaleza del estrés postraumatico: mecanismos básicos, funcionalidad y disfuncionalidad, explicación sobre los síntomas y su alcance, relaciones entre pensamiento, emoción y acción.

Medicación (siempre prescrita y supervisada por psiquiatra) normalmente en combinación y como apoyo del tratamiento psicológico. Los medicamentos que se han demostrado más eficaces son los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) y los antagonistas de receptores 5-HT2 (nefazodona).

Identificación y neutralización del procedimientos contraproducentes utilizados por el paciente para regular su problema, pero que, en realidad, contribuyen, no a la solución, sino al mantenimiento del problema.

– Entrenamiento en relajación: respiración diafragmática lenta y relajación muscular progresiva.

– Exposición controlada y progresiva a situaciones temidas, normalmente de forma imaginaria. La exposición en un primer momento activa el miedo presente en los recuerdos traumáticos, después permite al paciente tener una experiencia correctora en ausencia de consecuencias aversivas.

Técnicas cognitivas: reestructuración de interpretaciones catastróficas, control pensamientos automáticos,manejo de la culpabilidad, sobreestimación de la probabilidad de ocurrencia de un hecho negativo. Para favorecer estos cambios es frecuente utilizar ejerciciós estructurados,”experiementos conductuales”, cuestionamiento de hipótesis mediante “diálogo socrático” o contrastes con la evidencia, etc.

Optimización de los apoyos sociales y afectivos. Comunicación de los hechos y vivencias traumáticas.

-Desarrollo de habilidades de afrontamiento para situaciones específicas. Poner el acento en lo que se quiere que pase, más que en evitar lo que no se desea que ocurra, en una situación dada

– Grupos y/o materiales de autoayuda, como complemento de la terapia.

Los tratamientos suelen desarrollarse individualmente, aunque en algunos en ocasiones, en función del caso y del momento,puede estar indicada la terapia grupal. La duración de los tratamientos oscila normalmente entre seis meses y un año, si bien en algunos casos pueden ser más largos, dado que algunos casos se cronifican.

Los manifestaciones de estrés postraumático suelen aparecer varias semanas después de los sucesos desencadenantes. Diversos estudios indican que si, en ese periodo previo, los afectados reciben asistencia, se reduce notablemente la posibilidad de desarrollar el trastorno.

Susanna García Vila
Psicologa