¿La ansiedad entiende de sexos? La ansiedad afecta a muchas personas sean hombres, mujeres, niños, jóvenes o mayores. Pero es verdad que existe alguna diferencia en el COMO afecta esta ansiedad en hombres y mujeres:

Los estudios indican que dos terceras partes o más de las personas con un diagnóstico de ansiedad son mujeres. El porcentaje de mujeres se sitúa entre el  66‑72% (2‑2,7 mujeres por cada hombre) para la Agorafobia y el Trastorno de Pánico.

Diferencias entre sexos

¿Como se explica esta diferencia? Diferentes expertos han propuesto varias explicaciones, no necesariamente excluyentes entre sí:

– Mayor disposición de las mujeres a admitir miedos: hay datos favorables de que es más probable que las mujeres admitan sus fobias. Además, al enfrentarse con estímulo temido (por ejemplo una serpiente) las mujeres muestran más una respuesta de evitación (como sería la huida), se sienten más ansiosas e informan sentir más miedo.

– Mayor nivel de rasgo de ansiedad: las mujeres se caracterizan por un rasgo de mayor ansiedad y esto facilitaría la adquisición de miedos. Esto puede ser explicado por diferentes hipótesis:

  • La primera es la del estereotipo de los roles sexuales: esta teoría afirma que las mujeres son educadas en un rol femenino ca­rac­terizado por más dependencia, sumisión, pasividad, temor, indefensión, orientación al hogar, falta de asertividad y deseo de seguridad, respecto a los hombres. Este rol puede facilitar el desarro­llo de ansiedad, evitación, miedo y el reconocimiento de estos sentimientos. En cambio, a los hombres se les educa con un rol en el que no se debe sentir miedo y mucho menos mostrar debilidades.
  • Otra hipótesis afirma que las mujeres experimentan un mayor número de eventos estresantes negativos durante la infancia y la adolescencia (probabilidad de abuso sexual, violencia o pobreza) y además, pueden aprender que sus conductas tienen menos impacto en su entorno. Esto construye una sensación de falta de control o influencia y facilita a la vez el desarrollo del pensamiento de estilo pesimista, lo cual aumenta el riesgo para desarrollar trastornos ansiosos y depresivos.

– Factores hormonales: se ha dicho que las mujeres pueden ser particu­larmente vulne­rables a la adquisición o agravación de miedos durante la semana premens­trual (y también durante la menopausia), debido a los cambios hormo­nales. También se ha sugerido que ya que las mujeres tienen menos tes­tosterona que los hombres, y ya que esta hormona está ligada a la con­ducta de dominancia, los hombres pue­den experimentar menos miedo o pueden aproximar­se agresivamente a una situación temida en vez de evitarla.

Predisposición biológica: se ha señalado que desde un punto de vista biológico tiene sentido que las mujeres tengan más miedos que los hombres, ya que están menos capacitadas físicamente para defenderse en la naturaleza y necesitan una protección adicional durante la crianza de los hijos. De este modo, la mayor gama de miedos en las mujeres podría servir para asegurar la supervivencia de la humanidad.

Aun así, hay que tener en cuenta que aunque la diferencia entre sexos en la frecuencia de la Agorafobia puede ser más aparente que real, ya que en los varones puede ser enmasca­rada frecuentemente por otros factores como el abuso de alco­hol, el cual se toma con el propósito de aliviar la an­siedad y soportar las situaciones temidas.

Además, todas estas explicaciones son hipótesis que buscan dar una respuesta a esta aparente diferencia entre sexos en cuanto a la ansiedad. Pero cabe destacar que los trastornos psicológicos son muy complejos y muchos factores difíciles de medir y estudiar entran en juego y, aunque los trastornos de ansiedad son de los más estudiados, aún queda un largo camino para encontrar todas las respuestas.

Magalí Andreu
Psicóloga