“La buena vida es un proceso, no un estado”

C. Rogers (1902-1987)

Históricamente la enfermedad mental se ha considerado una patología que debe ser curada. Se ha contemplado con un enfoque negativo y reductivo, se ha abordado desde categorizaciones rígidas y excluyentes, y prácticas con métodos estructurados y precisos que se han aplicado a las categorías establecidas. De esta forma las personas eran tratadas con el mismo método según el malestar que presentaban. Con esto, se reducía a la persona a una clasificación patógena sin considerar sus particularidades, sus carencias y sus potencialidades.

Carl Rogers, psicólogo estadounidense, dio un giro de 180 grados a la psicoterapia, entendiendo la experiencia humana como algo dinámico, como lo es la vida misma. Así, según Rogers era absurdo considerar el bienestar y malestar mentales como estados fijos y específicos. Negaba la “defectuosidad” y consideraba la experiencia humana en desarrollo continuo. Se puede decir que el malestar nace cuando el individuo, que vive en un entorno constante de cambio, niega la realidad de  la experiencia dinámica y cambiante para convertirla en un “debería de ser de esta forma según mis juicios y categorizaciones”. Y lo que sucede con esta forma rígida de funcionamiento es la frustración, la insatisfacción, la pena y un largo etcétera. Rogers nos invita a mantenernos presentes y abiertos a la experiencia sin aferrarnos a nuestras preconcepciones, que por su rigidez, nos llevan al atasco y a negarnos ideas potenciales que nos pueden ofrecer opciones alternativas y mejores.

 

“Uno no se hace plenamente humano sin dolor”

Rollo May (1909-1994)

 

Y las emociones, tanto las que consideramos positivas (alegría) como negativas (tristeza, rabia, miedo) es natural e importante vivirlas y aceptarlas en su experiencia, entendiendo que el sufrimiento forma parte de la vida y si es aceptado (y no se niega ni se evita) se puede superar desde la legitimación del mismo y el respeto a uno mismo, facilitando la capacitación hacia alternativas funcionales. Fue también Rollo May (1909-1994), padre de la psicología existencial, quien consideraba el sufrimiento no como una patología sino como un componente natural de la experiencia humana. Si bien, los humanos tratamos de buscar experiencias agradables, que nos hacen sentir bien y preferimos aquello que nos hace sentir cómodos y en equilibrio, es fundamental el aceptar las diferentes experiencias vitales y los sentimientos “negativos”, ya que son una parte esencial de la vida humana y tienen una importancia crucial en el crecimiento psicológico.

Otro aspecto fundamental que guía mi orientación psicoterapéutica y personal, es el señalado por Rogers, cuando refiere sobre la Aceptación Incondicional, tanto del entorno como de uno mismo. Partiendo de una concepción esencialmente “buena” de las personas y reconociendo el potencial de cada uno, anima a despojarnos de las cadenas del prejuicio, de las ideas preconcebidas, de basar nuestra autoestima y consideración hacia los logros y /o las apariencias. Asimismo es de grande importancia no condicionar la aceptación de nuestros hijos según sus conductas, ya que ello provoca importantes sentimientos de malestar en ellos. Aceptación incondicional como necesidad humana básica. Rogers explica que al hallarnos en un estado de desarrollo constante y al aceptarnos a nosotros mismos y a los demás, nos liberamos de la crítica y vivimos con mayor plenitud. Y esa actitud de aceptación facilita el confiar más en nosotros mismos, aspecto decisivo para tomar decisiones y orientar nuestro camino hacia la autenticidad personal, alejándonos de los que se nos viene impuesto desde fuera (presión social…) que puede ser incongruente con nosotros mismos. Demos voz a nuestras necesidades e  inquietudes y liberémonos de una guía externa, si no queremos caer en frustraciones y resentimientos, inseguridades y ataduras.

Siguiendo al mismo autor, quien considera que vivir de esta manera nos permite sentirnos dueños de nuestra vida como seres proactivos, nos facilita la toma de responsabilidad hacia nuestros actos, hacia nosotros mismos y el entorno.

 

Sólo en la misma medida en que el hombre se compromete al cumplimiento del sentido de su vida, en esa misma medida se autorrealiza”.

Viktor Krankl (1905-1997)

 

Otro concepto clave dentro del existencialismo es el Sentido que le damos a nuestra vida, también el sentido que le otorgamos a nuestro sufrimiento. Viktor Frankl (1905-1997), psiquiatra que pasó tres años de su vida en un campo de concentración, quien vivió los horrores de la situación y las pérdidas de su mujer, hermano y padres en campos de concentración también, mostró su experiencia en la obra “El Hombre en busca del Sentido” (1946) donde explica 2 recursos psicológicos que permiten al ser humano soportar las experiencias más dolorosas y seguir adelante: La capacidad de decisión y La libertad de actitud. Así, defiende que es la persona quien decide cómo dejar que los acontecimientos le moldeen, de esta forma, encontrar por uno mismo el sentido del sufrimiento, permite crecer y vivir una vida con pleno sentido, otorgando gran valor al amor y la creación de las cosas y dependiendo del modo en el que uno decide ver las cosas que le suceden.

 

 

“La principal tarea del hombre es darse luz a sí mismo, para convertirse en lo que potencialmente es”

Erich Fromm (1900-1980)

 

Asimismo, Erich Fromm ya explicaba la importancia de dotar de sentido a nuestras vidas y la construcción de un Yo auténtico. Según él, el ser humano puede superar su sentimiento de malestar a través de la búsqueda de su propósito en la vida. Marca la importancia de tomar la responsabilidad en la elección de nuestras opciones para así, no encontrarnos enajenados de nosotros mismos, sentimiento que produce confusión y soledad.

Gracias a estos grandes autores y a otros aquí no citados, tales como ha sido mi maestro el Dr. Manuel Villegas, voy desarrollando día a día el arte de la Psicoterapia, con amor y respeto hacia las personas que atiendo en consulta. Gracias a todos ellos también, por ayudarme a crecer como persona y profesional.

 

 “La religión verdadera consiste en afrontar la vida con un propósito y un sentido, mediante la aceptación de la responsabilidad y la elección”

Rollo May (1909-1994)


Laia Oliva

Psicóloga-Psicoterapeuta