Los comportamientos violentos de algunos menores hacia compañeros suyos o hacia sus padres pueden derivarse de carencias educativas pero también de trastornos de la conducta. Son un tipo de trastornos que pueden tratarse con fármacos y terapia psicológica. Los especialistas insisten en la importancia de la detección precoz, hacia los 7 u 8 años de edad, y es que el carácter agresivo de los niños en la infancia puede convertirse en violencia en la adolescencia.

Actualmente, existe una problemática creciente de adolescentes con este tipo de trastornos y padres que, impotentes, no saben cómo gestionarlos. En esta breve noticia de TV3, observamos una pequeña pincelada de esta trágica realidad.


Helena Romeu Llabrés
Psicóloga clínica