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TRASTORNOS DE LA PSICOMOTRICIDAD
Los comportamientos evolutivos psicomotrices son diversos. En el apéndice 2 exponemos
una escala de evaluación que contempla muchos de sus aspectos: coordinación dinámica de
manos, coordinación dinámica general, equilibrio, rapidez motriz, estructuración
rítmica, etc.
En el DSM-IV, se describe únicamente el trastorno del desarrollo en la
coordinación motora. En sus criterios diagnósticos no incluye la nota baja en pruebas
estandarizadas de coordinación, a pesar de que tales pruebas existen. En cambio se habla
de una coordinación motora "por debajo del nivel esperado", que se manifiesta
por un retraso en actividades motoras básicas (pasear, arrastrarse, sentarse), por la
frecuencia con que al sujeto se le caen las cosas al suelo ("patosidad"),
rendimiento pobre en el deporte o déficit de escritura, sin que pueda atribuirse a
enfermedades musculares, parálisis cerebral ni a hemiplejía.
Tal y como hemos comentado al hablar de otros trastornos específicos del desarrollo
son frecuentes las asociaciones de varios de ellos. Pocas veces el motivo de consulta
viene dado por el retraso psicomotriz, a menos que se trata de un cuadro grave y muy
evidente. Las más de las veces el trastorno del desarrollo en la coordinación motora es
un hallazgo de las exploraciones neuropsicológicas.
TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS
PSICOMOTRICES
El tratamiento consistirá en la aplicación de técnicas especialmente orientadas a la
reeducación de las habilidades psicomotrices. Se aplican habitualmente por profesionales
de la pedagogía terapéutica o por psicólogos que se hayan especializado en
reeducación.
CONDUCTA A SEGUIR (RETRASO PSICOMOTRIZ)
1. COMPRUEBE QUE SE TRATE REALMENTE DE UN PROBLEMA que cumple los criterios
diagnósticos mencionados. Es prudente el empleo de pruebas estandarizadas para evaluar el
nivel psicomotriz en sus diversas áreas.
2. Caso de tratarse de un problema auténtico, debería ser detectado, tratado y
corregido dentro del centro escolar donde el niño cursa sus estudios (si el niño está
en edad escolar).
3. En el caso de niños en edad preescolar, o bien si el centro escolar no puede asumir
el tratamiento, es pertinente derivar al niño hacia tratamientos específicos efectuados
por profesionales de la pedagogía terapéutica, o por psicólogos especializados en el
tratamiento de este tipo de problemas.
4. Si el problema es grave (altera notablemente los rendimientos académicos) o incluye
la asociación de varios déficits, es pertinente la derivación a servicios o centros de
Psiquiatría Infantil, especializados en el diagnóstico y/o tratamiento de este tipo de
problemas.
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