Todos hemos podido ver las lamentables imágenes de violencia que se produjeron el pasado domingo 1 de Octubre. En este breve artículo y desde el ámbito de la psicología intentaré realizar un análisis de las consecuencias que habrán experimentado algunas de las víctimas. Concretamente, he elegido centrarme en aquellas personas que, de forma directa e indirecta padecieron agresiones de tipo físico y psicológico por parte de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Me refiero a todos aquellos ciudadanos catalanes que en esta fecha señalada decidieron acudir a los colegios, centros de salud y otros espacios habilitados para manifestar su intención de voto.

Como todo análisis psicológico, es muy importante contextualizar los hechos y entender el punto de vista de las víctimas para poder comprender el impacto que estos hechos han podido producir en ellas.

Las personas que decidieron ir a votar el 1 de Octubre lo hicieron por diversos motivos. Algunos con intención de manifestar su posicionamiento a favor de la independencia de Cataluña, otros en contra, otros para manifestar su desacuerdo con ambas posturas o su indeterminación en ambos sentidos y finalmente aquellos que simplemente quisieron defender su derecho a voto, entre otras posturas que quizás no llego a contemplar en este análisis.

Sea como sea, de forma libre y abogando a sus derechos fundamentales como seres humanos, un gran número de personas se movilizó ese día. El hecho de que se atacaran de forma flagrante estos derechos a través de las cargas policiales que todos pudimos ver puede haber desencadenado una serie de consecuencias psicológicas en algunos de estos individuos, tanto de los que lo vivieron en primera persona como de aquellos que simplemente lo vieron.

La consecuencia psicológica directa más probable es la de desarrollar un Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Este se presenta tras la exposición a una situación estresante y extremadamente traumática para el individuo, en la que este padece un daño físico o emocional percibiendo el transcurso de los acontecimientos como amenazadores y catastróficos.

Los síntomas asociados, según el DSM-V, son:

  • Reexperimentación del suceso a través de pesadillas, pensamientos de tipo obsesivo desencadenados por cualquier estímulo que recuerde a la situación traumática.
  • Evitación del suceso a través de acciones que intenten evadir cualquier estímulo relacionado con el suceso, como por ejemplo, evitar acudir a manifestaciones, ver imágenes de violencia policial, etc.
  • Activación de determinados síntomas relacionados con una alteración del sueño, del apetito, irritabilidad, fobias diversas, etc.

Personalmente, desde ese día, he tratado este tema con la mayoría de mis clientes. Muchos de ellos están inmensamente afectados por los acontecimientos y, en un caso en concreto, una paciente ha desarrollado un TEPT, el cual ya hemos empezado a trabajar.

En el caso de que alguna persona crea que puede haber desarrollado tal patología, es sumamente importante acuda a un profesional de la salud mental, pues este tipo de trastorno, una vez desencadenado, requiere de tratamiento especializado, tanto a través de trabajo psicoterapéutico, como, en algunos casos, a través de tratamiento farmacológico.


Helena Romeu Llabrés

Psicóloga clínica.